Foto: Dan Riskin

Puede llegar a medir hasta 5 metros de longitud y alimentarse de animales tan pequeños como roedores hasta de gran tamaño como pecarís, se trata de la boa constrictor de la familia boidae, uno de los reptiles más comunes de la península de Yucatán, especie amenazada por la invasión a su hábitat natural, el cual es la selva tropical. 

Jherico Meléndez, director de la Asociación para la Conservación de los Anfibios y Reptiles de Quintana Roo (Ascar), precisa que esta especie, a diferencia de otras familias, no tiene veneno, lo que la hace inofensiva. 

Se trata de una especie dócil pese a que es una de las serpientes más grandes en México. 

 

Foto: Juan Romero

 

Una de las características de esta especie que la diferencia de otras, señala Jherico Meléndez, es que, debido a la carencia de veneno, han tenido que desarrollar otro tipo de estrategias para conseguir comida, tal como la trituración de su presa, una vez capturada. 

“Una vez capturada la presa, se enroscan en su cuerpo y con la musculatura que tienen, la aprietan a tal grado de sofocarla, y triturar los huesos para poder engullirla con facilidad", expone el experto.

Esta especie tiene una dieta variada pero básicamente carnívora aunque depende de los estados de crecimiento, pues cuando se encuentra en su etapa juvenil puede alimentarse de roedores pequeños, e incluso de pequeños anfibios u otros reptiles como lagartijas, pero conforme va creciendo su dieta varía, y a partir de que trepa los árboles, puede consumir aves, ranas y lagartijas arborícolas y mamíferos como ardillas, tepezcuintes e incluso, cuando llegan a medir su máximo de longitud, pueden alimentarse de coatíes, pecarís y hasta ciervos.

La boa constrictor es de ojos pequeños y pupilas elípticas, además de que físicamente se caracteriza por tener manchas cafés en varios tonos. El dorso tiene una línea oscura que se origina sobre el hocico hasta su cuerpo y una más que se origina en la parte lateral de la cabeza y pasa por debajo del ojo hacia la mandíbula.

 

Foto: Sasil Sánchez Chan

 

Alcanza su máxima dimensión hasta la edad adulta, a los dos o tres años; aunque su etapa madura es hasta los 10 años. Esta especie, también conocida como limacoa en algunos puntos de México, puede vivir hasta 15 años. 

Su hábitat común son las regiones tropicales y subtropicales de México con la península de Yucatán, Centroamérica y Sudamérica donde abundan los bosques tropicales, pero también en los campos de cultivo. 

Este tipo de boa, al igual que otros reptiles, son de sangre fría, por lo que necesitan cierta temperatura ideal para regularse, ya que junto con otras especies, entre ellas sus presas, son favorecidas por su temperatura corporal, dado que otros reptiles anfibios utilizan esta franja como hábitat.

Esta especie de reptil se ve amenazada por la destrucción de su hábitat por la invasión humana en las selvas para construir carreteras, viviendas o desarrollos turísticos, lo que las obliga incluso a esconderse hasta morir.

“Las obliga a desplazarse a otros lugares, o morir enterradas durante la invasión de la mancha urbana”, asegura el director de la Asociación para la Conservación de los Anfibios y Reptiles de Quintana Roo, quien abunda que, en otros casos, se da el asesinato directo de las personas a la especie, ignorando que es una serpiente inofensiva.

“En los pueblos de la península se tiene arraigada la costumbre de que si ves una serpiente la asesinas o algo, porque se tiene la creencia de que todas son venenosas, pero hay esta falta de conocimiento de que hay especies que lejos de ser perjudiciales nos benefician”, detalla.

 

Foto: Thibaudaronson

 

La boa imperator es un controlador natural de plagas, como de roedores o lagartijas que son perjudiciales para los seres humanos y transmisores de enfermedades o bien se comen los cultivos; pero el asesinato es la causa que más ha ocasionado bajas en la especie, lo mismo que el atropellamiento en las carreteras.

Actualmente, la boa constrictor es una especie considerada bajo amenaza en la Norma Oficial Mexicana NOM059 de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). 

Para las serpientes existen dos tipos de reproducción, la ovípara y la vivípara, en el caso de la boa imperial son de tipo vivípara, lo que significa que los huevos que se crean después de la fertilización entre macho y hembra no salen al exterior, sino que son retenidos al interior de la madre y ahí eclosionan, por lo que surgen de la cloaca de la serpiente las crías. 

La boa puede llegar a tener varias parejas de apareamiento, dado que la hembra libera feromonas a través de la cloaca para atraer machos.

 

Foto: @ca.ma.leon

 

En el proceso de reproducción, la hembra tiene una posición rígida, en tanto que el macho se mueve a su alrededor. Un dato interesante es que la hembra no ovula hasta el inicio del cortejo, que puede ser largo, y que tras éste, el macho introduce un hemipene en la cloaca de la hembra para depositar su esperma.

Puede llegar a tener de 20 hasta 60 crías tras cuatro meses de gestación. Durante este periodo, a la hembra le cambia el color de piel por el aumento de melanina para absorber mayor temperatura. 

Las crías, que nacen midiendo de entre 30 y 40 centímetros, se desplazan solitarias y eso las convierte en presa fácil de otros animales o bien son asesinadas por el ser humano, por lo que sólo un porcentaje logra sobrevivir hasta la edad adulta. 

El especialista acota que un dato curioso sobre la boa es que es inofensiva, pero como otros animales que se sienten amenazados, suele defenderse. En el caso de la constrictor, cuando se siente amenazada lanza una mordida pero ésta no tiene veneno porque no poseen colmillos ni veneno.

Advirtió que existen granjas de boas en cautiverio, lo que las hace ser más dóciles, además de que cuando llegan a su máxima dimensión es casi imposible para las personas cuidarlas y optan por liberarlas en la selva o monte, lo cual las condena a morir pues están acostumbradas a recibir alimento y no a cazar en el medio silvestre.

 

BOA CONSTRICTOR

Tamaño: Hasta 5 metros de longitud

Longevidad: 15 años

Dieta: Aves, insectos, anfibios e incluso ciervos

Hábitat: Bosques tropicales y campos de cultivo

Tiempo de gestación: Cuatro meses.

Como cada viernes, La Jornada Maya te invita a conocer la fauna endémica del sureste mexicano. Aquí te compartimos la colección que tenemos hasta el momento. ¡Disfrútala!

 

Edición: Estefanía Cardeña


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