Las mujeres indígenas mayas, históricamente en condiciones de desigualdad y vulnerabilidad, diseñaron en 2017, a través de la Red Péepeno’ob, una cartilla con 22 artículos que sintetizan su realidad, desde el derecho a decidir sobre su sexualidad, cuántos hijos tener, la posesión de las tierras o no ser sólo destinatarias de programas asistencialistas sino ser voces que sean tomadas en cuenta.
“Tenemos leyes, convenios, pero que en la práctica todavía no se garantizan”, señaló la consejera consultiva de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, Sheena Merle Ucan Yeh, quien participó en la elaboración del documento.
La Cartilla de los Derechos de las Mujeres Indígenas Mayas, destacó la activista, funge como una herramienta para garantizar el ejercicio de sus derechos, y buscan darla a conocer en las comunidades, por lo que consideró importantes las alianzas entre organizaciones civiles para difundirla.
En una exposición virtual sobre la cartilla, a través de la página Uyoolche A.C., Ucan Yeh platicó de la construcción de la misma a partir de una convocatoria de la red Péepeno’ob con el acompañamiento del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir.
“Es visibilizar el trabajo que fue cristalizado en una herramienta útil para las mujeres mayas de la península, un trabajo construido con aporte de mujeres que hemos vivido y compartido las mismas desigualdades y que reflexionamos de manera conjunta y que vemos que tenemos leyes pero que en la realidad todavía hace falta que realmente se lleven a cabo, se respeten y se garanticen”, precisó.
En cuanto a la inclusión de las mujeres mayas en los megaproyectos, indicó que uno de los planteamientos de la cartilla es el derecho a decidir y participar en los proyectos que impactan en nuestros territorios.
“En las consultas la participación de las mujeres es escasa, pero es que la tenencia de la tierra la tienen los hombres; ellas las hereden como ejidatarias, aunque ello no les da voz ni voto”, precisó.
En la cartilla, integrada por 22 artículos, se abordan temas como el derecho a vivir libre de cualquier forma de discriminación por condición étnica, de género, de preferencia sexual, edad, religión o cualquier otra condición; a vivir su propia cultura y cosmovisión, derecho a ser consultadas y participar en las formas de convivencia, organización social, económica, política y cultural.
Asimismo, el derecho al acceso a la justicia, a la educación formal e informal, al proceso de reparación del daño en caso de violencia; derecho a decidir sobre su cuerpo y autonomía en sus relaciones; a ser o no madres y decidir cuántos y cuándo tener hijos; al acceso a la información pública y a la alimentación de acuerdo a sus pueblos.
Edición: Elsa Torres
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