Areola Calderón, voz y puente de los más necesitados en Chetumal

Creó la campaña 'Donando amor, donando esperanza'
Foto: Facebook Dona una esperanza Chetumal

Desde hace seis años, Areola Calderón Marín es voluntaria en distintas labores humanitarias en la capital de Quintana Roo. Reparte despensas y medicamentos, es el enlace de una organización que recolecta tapitas para niños con cáncer, organiza eventos, recauda y distribuye útiles y ropa escolar, entrega ropa a niñas y niños de escasos recursos o apoya a mujeres con cáncer… se ha convertido en la voz y puente de gente que en algún momento han requerido de la ayuda de otras personas, guiada solamente por su  pasión de ayudar que surgió de una experiencia personal.

Cuando Areola quedó embarazada de su primera hija, hace más de 18 años, topó con pared tras su divorcio. No tenía empleo ni recursos para hacerse chequeos médicos o tan siquiera comer bien, pero recibió ayuda de una familia que la adoptó como propia. Pudo tener un techo, amor y la atención médica que necesitaba para que ella y su bebé estuvieran bien.

Aunque este episodio le mostró que todos en algún momento requerimos de una mano y la solidaridad de otros, desde pequeña aprendió de sus padres a ser solidaria. “No había antes una etiqueta de altruismo, esa era nuestra educación”, apuntó. 

Al llegar a Chetumal, cuando entró a trabajar como secretaria en una escuela de educación media superior, Areola tuvo contacto con jóvenes que vivían en un albergue. A partir de ahí, en 2014, creó la primera campaña Donando amor, donando esperanza, que consiste en reciclar uniformes, mochilas y útiles escolares para ayudar a adolescentes de escasos recursos. 

Después de crear la página de Facebook Dona Una Esperanza Chetumal, Areola Calderón se dio cuenta de la necesidad que había en todos los niveles escolares, hasta que la administración actual creó el programa de entrega de útiles escolares y uniformes para educación básica. 

Comenzó a recibir solicitudes y donativos de alimentos, ropa, medicinas y la comunidad altruista comenzó a crecer sin que se tratara de una organización. “Si la gente tiene medicina que otros solicitan pues les pido que la entreguen, que experimenten lo que yo siento cada vez que ayudo a otro ser humano, porque también es terapéutico y nos enseña de solidaridad, de los valores que aprendí cuando era niña”, expresó. 

Areola trabaja, hace rifas, junta donativos en especie o dinero con distintos propósitos: apoyar a los niños con cáncer, con autismo, a mujeres que necesitan recursos para tratamientos médicos, para seguir trabajando, a personas con necesidades especiales, entre muchas otras causas.

 

Edición: Enrique Álvarez