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Ana Ramírez
16/06/2026 | Cancún, Quintana Roo
Desde el 6 de abril se lanzó la preventa para el llenado del álbum Panini del Mundial de Futbol 2026; desde entonces, miles de niños, jóvenes y adultos, comenzaron la carrera por conseguir el llenado total.
La búsqueda incansable de la estampa faltante para completar el álbum ha sido toda una odisea para muchos, convirtiéndose en un reto de logística y finanzas personales, donde la emoción de abrir un sobre se enfrenta a la realidad de las estampas repetidas y los presupuestos ajustados.
En destinos como Cancún, esta pasión se ha integrado formalmente en las actividades de convivencia ciudadana, convirtiendo las plazas públicas en centros de negociación para los coleccionistas.
Foto: Ana Ramírez
Sin embargo, completar este rompecabezas de papel no es una tarea sencilla, ni económica, el álbum en su versión de pasta suave tiene un costo inicial de 99 pesos, mientras que la edición de lujo, en pasta dura, alcanza los 349 pesos.
A esto se suma el precio de los sobres individuales, fijado en 25 pesos por siete estampas, o la opción de adquirir cajas con 100 sobres por 2 mil 500 pesos.
Para Alejandra Palma y su novio, Isaac Malagón, este desafío comenzó a mediados de mayo, transformándose en una aventura compartida que combinó una importante inversión económica con mucha interacción social en plazas públicas y escuelas.
"Así empezó nuestra aventura, de ver igual por internet quién hacía cambios, ir a la plaza a cambiar estampas y vamos ahora sí que prácticamente todos los fines de semana, ya era nuestro hobby. Entonces, compramos nuestra segunda caja y logramos completar 90 por ciento de las estampas", compartió.
Estimó que invirtieron entre 8 y 10 mil pesos, luego de adquirir dos cajas de sobres, además de comprar sobres individuales, incluso secciones especiales, como la de Coca-Cola, representaron un reto mayor debido a su limitada disponibilidad en las tiendas, pero si no hay intercambios, el costo se podría incluso duplicar.
Alejandra, quien se desempeña como maestra, aprovechó su entorno laboral para avanzar en la meta; el intercambio de figuras con sus propios alumnos se convirtió en una herramienta clave para obtener las piezas faltantes.
Los fines de semana se dedicaban a visitar puntos de encuentro como plaza Las Américas, donde conocieron a otros coleccionistas que compartían la misma urgencia por ver el libro lleno.
Aunque figuras de talla mundial como Messi y Cristiano Ronaldo fueron de las más complicadas de obtener, la verdadera odisea concluyó con un cromo inesperado.
"La última estampa fue un recorrido muy largo, casi nadie la tenía… hasta que la encontramos. Y ya fue una emoción muy bonita para mí ver a mi novio feliz por haber completado su primera ronda del mundial", compartió.
Tras casi un mes de esfuerzo constante, la estampa número cinco, del Congo, marcó el final de la travesía y, con el álbum finalmente completo, la pareja guarda ahora no solo un objeto de colección, sino el recuerdo de una experiencia de perseverancia y trabajo en equipo que los unió a una comunidad de apasionados seguidores del balompié.
Edición: Estefanía Cardeña