Investigan a ex entrenador por abuso sexual a menores, en Chetumal

El coach de basquetbol presuntamente les ofrecía un "programa" de rendimiento deportivo particular
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

“Él ya se quería meter con una de las niñas más jóvenes de la academia y le decía a mi hija, ¿Cómo ves a “M”, ¿de 13 años? ¿Ya es momento de que entre al programa? y es cuando ella se convence de denunciar para que no haya más víctimas”, cuenta María del Rosario, madre de una menor de 16 años que denunció a su entrenador de basquetbol por violación y abuso sexual.

El hombre, identificado como Eduardo M., de 49 años, ya está detenido. Era el entrenador y funge además como socio y directivo en “Agharta Academia Deportivizada”, una institución de alto rendimiento con servicio de internado, ubicada en el centro de Chetumal.

El pasado 9 de octubre la Fiscalía General de Justicia informó mediante un comunicado que Eduardo M. fue vinculado a proceso por dos cargos de violación y dos de abuso sexual, por lo que permanece en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Chetumal. El juez determinó tres meses para el cierre de la investigación.

El imputado manipulaba a las víctimas, a quienes les prometía mejor rendimiento mediante un “programa de energía sexual” y luego comprometía a las menores a involucrar a otras para “beneficiarse del programa”.

 En entrevista, María del Rosario cuenta que el pasado 22 de septiembre, al volver de un viaje, su hija de 16 años le llamó para pedirle que fuera por ella a la escuela de donde era alumna, pues la academia se mantuvo activa pese a la contingencia sanitaria.

La menor le pidió a su madre que se comunicara con la sicóloga que meses antes había renunciado a la escuela. Al hacerlo, la doctora le pidió que fuese por su hija y la sacara del plantel, lo que hizo de inmediato.

Al reunirse con la sicóloga, ésta le informó que desde junio conoce el caso y que presentó su renuncia al plantel dejando enterada a la dirección de tal hecho, pero estuvo dando seguimiento a la niña hasta convencerla de que debía dar parte a su mamá y a las autoridades.

Sus sueños  

Desde que comenzó en el deporte, desde hace más de ocho años, la joven había destacado en la práctica del basquetbol: “Hacía todo lo que le decían, todo por seguir sus sueños y su proyecto de vida en torno al deporte, un sueño que tenía, porque ya no lo tiene, era  ser seleccionada nacional, proyectarse y llegar a Estados Unidos, ser una jugadora de la WNBA, ese era su sueño y mi hija era capaz de entrenar más horas, de correr más duro y esforzarse al máximo con tal de conseguirlo”, cuenta la mujer. 

Un año antes la menor ingresó a esta escuela con la promesa de una beca deportiva y académica en otro estado. 

El ‘programa’

María del Rosario relata que el entrenador manipulaba a las jóvenes mediante la idea de un “programa” con el que les daría energía sexual para mejorar su desempeño deportivo.  Éste comenzaba con críticas fuertes sobre su rendimiento y golpes en las nalgas en su oficina a puerta cerrada y se elevaba conforme las envolvía y convencía. En el caso particular de la menor, su madre comenta cómo comenzó el abuso. 

“Le preguntaba: ¿Quieres ser la mejor jugadora, si o no? Y así era el proceso de convencimiento, después de la vergüenza de mi hija el entrenador le dijo que es normal, le empezó a hablar del programa, de cómo iba a mejorar y la convenció de que estaba bien. ‘¿No corriste lo suficientemente rápido? Te voy a dar un masaje para que creemos un vínculo de confianza’, le decía”, comenta la madre.

Cuando la menor dudaba de lo que ocurría, el hombre la chantajeaba diciéndole que si quería ser una jugadora “cualquiera” y la convencía a través de una estudiante egresada que le afirmaba que “el programa funciona” y que incluso ella había conseguido beca fuera del estado. 

Los abusos y violaciones ocurrieron entre enero y febrero de este año, hasta que la menor comenzó un noviazgo con un compañero del plantel, lo que motivó al entrenador a decirle que ya no le servía “porque ya no estaba limpia” y luego comenzó a manipularla para que no hablara. 

Antes, el entrenador pagó e hizo acompañar a la menor con una estudiante de mayor edad al ginecólogo para practicarse estudios de papanicolau y descartar alguna enfermedad de transmisión sexual, hecho del que también se le dio a conocer a la dirección del plantel. Ellos informaron a la mamá y argumentaron que le habían hecho un favor porque la niña había dicho que podía tener algún tipo de enfermedad.

Mediante un comunicado publicado en redes sociales el pasado 2 de octubre – dos días después de que la Fiscalía ejecutara la orden de aprehensión-, la Academia Agharta condenó y rechazó “cualquier clase de abuso en contra de los estudiantes". 

“Estamos consternados ante las acusaciones en contra del entonces coach, quien actualmente no labora en nuestra institución”, detalla. 

Con la firma de “La Dirección”, que encabeza Antonia Hernández, el comunicado añade que estarán atentos a la investigación que llevan a cabo las autoridades competentes y se mostraron dispuestos a coadyuvar en lo que requieran, con la finalidad de esclarecer los hechos denunciados.

Edición: Emilio Gómez