Casitas de madera son desvalorizadas: restaurantera de Chetumal

La dueña del restaurante 'San Remo' señala que son la identidad de la capital del estado
Foto: Joana Maldonado

Laura Lapia llegó a Chetumal hace ocho años proveniente de San Remo, al noroeste de Italia. Tan pronto se familiarizó con su nueva ciudad quedó fascinada con sus casas de madera que, aunque desvalorizadas, para ella son la identidad de la capital del estado. Laura es la propietaria de un pequeño restaurante que combina la tradición de las casitas chetumaleñas con la cocina internacional. 

San Remo es un restaurante italiano ubicado en una casita de madera considerada patrimonio cultural, en la calle Miguel Hidalgo enfrente de uno de los parques más emblemáticos de la capital de Quintana Roo: el de Los Caimanes. También es uno de los mejores calificados en diversas plataformas digitales por los turistas nacionales y extranjeros que llegan a la ciudad, sobre todo por sus platillos italianos, postres y café. 

La amabilidad es la característica principal de su propietaria y cocinera, una mujer de 69 años que considera que Chetumal es una ciudad ideal para personas de la tercera edad que buscan la apacibilidad y tranquilidad para vivir. 

Laura no solo encontró en esta casita de madera el lugar ideal para asentar su negocio de comida, también habita una de ellas y a través de Airbnb arrenda otra, la cual recibe comentarios muy positivos por su localización (primer cuadro de la ciudad, cercana a la bahía) y confort.

La mujer confiesa que la limpieza de estas casas es más complicada que la de una convencional, pues hay que limpiar las paredes de madera, que guardan polvo y humedad; más aún lo es su conservación, sobre todo las instalaciones de agua y luz. “Es como cuidar un viejito”, dice. 

La frescura y comodidad de estas propiedades es lo que destaca Laura: “a la fecha sigo usando la casa sin aire acondicionado, tiene ventanas por todas partes, circula el aire”.

Recuerda haber llegado a Chetumal en 2012 y poco a poco fue descubriendo la ciudad. Una vecina le comentó que una de estas casas estaba en renta y no dudó que sería la sede ideal para su pequeño pero muy conocido restaurante, que está por cumplir seis años el mes próximo. 

“Son casas históricas”, resalta y recuerda que donde está ahora San Remo en algún momento fue una escuela primaria en Payo Obispo para las niñas y niños de la zona.

La empresaria asegura que Chetumal, como una ciudad relativamente nueva, no tiene muchas tradiciones, pero las casitas de madera influenciadas por la arquitectura inglesa son su característica principal y desafortunadamente no son muy valoradas e incluso, afirma, la gente se deshace de ellas porque darles mantenimiento y conservación es además costoso. 

“Todos los que son chetumaleños y crecieron en casas de madera saben cuan confortables y frescas son”, destaca. 

 

Edición: Laura Espejo