Cirugías estéticas clandestinas, riesgo de muerte para la comunidad trans

En QRoo, de acuerdo con TransCendiendo, esta práctica es más común en el norte del estado
Foto: Ap

“Muchas de nuestras amigas han muerto al practicarse cirugías o aplicaciones para feminizar sus cuerpos, y como no hay estadísticas, no se ve como algo que representa un cáncer en nuestra población y desgraciadamente muchas hermanas transexuales están muriendo”, expresó Nohamy Herminia Nieves, presidenta de TransCendiendo Quintana Roo -filial de Círculo Igualitario A.C.-, quien demandó una legislación adecuada que ponga en el ojo de atención la salud de las personas transgénero.

Bajo la clandestinidad, todos los días cientos de mujeres y hombres trans en México y el mundo mueren por tratamientos mal practicados en la búsqueda de lograr una apariencia física que corresponda a una identidad de género con la que se identifican. En Quintana Roo, de acuerdo con la organización transesta práctica es más común en el norte del estado. 

La Organización Panamericana de la Salud (OPS, por su siglas en español), ha documentado como muchas personas trans recurren a estas prácticas, como la inyección de silicona líquida para alterar, en el caso de las mujeres, las formas de sus mamas, nalgas, piernas, labios, mejillas, mientras que los hombres alteran la forma de sus brazos y pecho. 

“Los elementos comunes asociados a la inyección de rellenos de tejidos blandos son: la administración por personal no calificado, las malas condiciones de higiene en el local de la administración, las malas prácticas de asepsia y antisepsia, la contaminación química de materiales de relleno, contaminación bacteriana por hongos […] además de la práctica de inyectar silicona industrial o aceites de parafina directamente al tejido celular subcutáneo”, cita la OPS. 

La presidenta de TransCendiendo Quintana Roo afirmó que si bien los crímenes de odio son una estadística importante que afecta a la localidad, también existe un “fantasma” que no se ha contemplado: los “geles moliantes” que muchas y muchos usan para modificar sus cuerpos pero sin la debida regularización sanitaria. 

“Como no hay estadísticas, ni demandas, no lo visibilizan como algo que es un cáncer para nosotros y nos está matando […] los geles moliantes son esos que te metes en tu cuerpo para poder moldearse, pompa, cadera, labios, son cosas que una amiga, una vecina o una conocida se inyectó y pues tuvo la suerte de no tener consecuencias, pero que en un futuro las van a ver”, dijo Nohamy al destacar que la esperanza de vida de la comunidad trans es de 35 años o quizás menos. 

Nohamy Herminia Nieves dijo que a partir de estas problemáticas trabajan en una iniciativa de Ley que favorezca a la población Lésbico, Gay, Transexual, Travestis y quienes conforman la comunidad LGBTTTI de modo que haya personas capacitadas para atender estas problemáticas.

La OPS afirma que los efectos más severos de una intervención son las embolias pulmonares en donde se estima que hasta 25 por ciento termina en muerte. 

Nohamy Herminia asegura que otro de los ejes de trabajo es incidir en la aceptación de los cuerpos de cada persona, pues en gran medida esto es consecuencia del “estereotipo fitnes”. 

“Es una práctica que no está reglamentada por ninguna asociación de médicos y de cirujanos, no es algo real, pero muchos lo hacen por seguir los estereotipos: cinturita, cadera, nalgas; y no, hay cuerpos de todo tipo y debemos aceptarnos, pero debemos dignificar la diversidad y hacer consciencia de que los cuerpos se deben aceptar”, precisó. 

Según la activista trans, en los sitios en donde se practica que pueden ser clínicas estéticas o de bótox que ofrecen de manera clandestina la introducción de polímeros, y en ellas las pacientes firman cartas responsivas. Pero incluso pueden ser otras personas que en sus viviendas, sin ninguna regulación, inyectan aceites minerales e incluso de cocina. 

“Y como no tienen conocimientos médicos, es cuando pasan ese tipo de cosas y lo primero que hacen es huir y cuando llega la ambulancia ya es demasiado tarde, puede ser al momento o pasar unos tres días”, cuenta. 

De acuerdo con la entrevistada, los polímeros que son los aceites plásticos se colocan debajo del músculo para penetrar y hacer el volumen, pero si se penetra una vena los polímeros llegan a la sangre, y en consecuencia al pulmón afectando la respiración con el riesgo de causar trombosis.

En el mejor de los casos, la comunidad se solidariza y logra reunir recursos para que se brinde atención a las y los pacientes en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) en la ciudad de México, en donde tienen experiencia de casos. 

“Lo que hacen es inducir al coma y contrarrestar con medicamentos, aunque a veces el cuerpo no lo resiste (…) y es lo que queremos, que en Quintana Roo se especialicen y puedan saber qué hacer en casos que ocurren aquí”, precisó.

 

Edición: Laura Espejo