De la Redacción
Foto: Comunicación Social
La Jornada Maya

Chetumal, QRoo
Sábado 10 de septiembre, 2016

Una estatua del mítico cantante jamaiquino Bob Marley, estrella musical y pacifista, fue develada ayer por autoridades quintanarroenses y jamaiquinas, a las seis y cuarenta y cinco de la tarde, en el Boulevard Bahía de Chetumal como parte del Festival de Reggae.

Frente al Centro de Convenciones y con la presencia del cantante e invitado de honor al festival, Ki-Mani Marley, se hizo la ceremonia que concedió a la ciudad un nuevo sitio de culto, en tanto Bob ha sido un referente continuo en la espiritualidad cosmopolita y pluricultural del estado de Quintana Roo.

En el acto ceremonial, al que fue invitada toda la población, intervenieron con palabras destinadas a la solidaridad entre los pueblos y el legado de Bob Marley a la música popular Olivia Grange, ministra de Cultura, Género, Entretenimiento y Deporte de Jamaica; y José Alberto Alonso, secretario de Educación y Cultura de Quintana Roo.

Marley ha sido una de las figuras más representativas de un género musical (fruto de fusiones de otros géneros) nacido en Jamaica y bautizado como reggae que ha encontrado adeptos en todo el mundo y en diversas generaciones, en tanto contagia por su ritmo y por los mensajes poéticos de algunas de sus piezas estandartes.

Otras estatuas erigidas en la memoria de Bob, quien se inició en la música con un grupo llamado Los duros chicos del quejido, se alzan en Serbia, Jamaica y Etiopía, país al que consideró desde la distancia sublime y sin mucho afianzamiento con la realidad como el Edén del rastafarismo, una mezcla apasionada de religión e ideología con poco fondo.

Los “filósofos” del rastafarismo fueron el marinero y estudioso de la Biblia Archibald Dunkley; Joseph Hibbert, que en Panamá tuvo contacto con el Antiguo Orden Místico de Etiopía; y Leonard Howell, quien viajó por África y Estados Unidos. A estas ideas contribuyó con mucho peso el pensamiento panafricanista de Marcus Garbey.


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