El gobernador Carlos Joaquín expresó que regresar al color rojo en el semáforo epidemiológico estatal pondría alto a la recuperación de la economía, el turismo, los empleos, así como al cuidado de la salud de los quintanarroenses.
Este lunes 1 de febrero inició la segunda semana en que la zona norte del estado se encuentra en el color naranja, que estará vigente hasta el próximo domingo 7 de febrero.
El mandatario explicó que, en este lapso, serán mucho más estrictas la aplicación de los protocolos y las medidas preventivas, así como la vigilancia para poner orden en el respeto a las restricciones que impone el color naranja.
Estas medidas tienen como fin controlar la curva de contagios de COVID-19, cuidar la salud y salvar la vida de la gente, así como avanzar con orden, de forma gradual y ordenada, en la recuperación de la economía.
En el caso del transporte público, el titular del Ejecutivo afirmó que es necesario que los choferes, los concesionarios y los empresarios tomen la parte de responsabilidad que les corresponde, y quien no cumpla se expone hasta el retiro de la concesión.
Carlos Joaquín informó que se ha incrementado el número de inspectores y se ha dado la posibilidad de que otras dependencias participen en esta tarea, pero se requiere la participación de la gente para que avise e informe donde haya sobrecupo.
La zona norte tiene un riesgo de contagio de 1.11 y en ascenso, con una ocupación hospitalaria de 24 a 25 por ciento. De seguir en ascenso, se podría caer en el color rojo.
“Hay que cuidarse mucho, hay que poner especial atención para evitar regresar al color rojo, de confinamiento, así que el semáforo, del uno al siete de febrero en la región norte de Quintana Roo se mantiene en el color naranja”, expresó Carlos Joaquín.
Edición: Laura Espejo
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