Fotos: Tomada de web

A Yucatán se le conoce como la “Hermana República” porque durante dos periodos en la historia el territorio de la península fue independiente, pero, ¿conoces las causas que llevaron a la región a tomar esta decisión y por cuánto tiempo fue libre la República de Yucatán?

La Península, ahora conformada por los estados de Yucatán, Campeche y Quintana Roo, era un solo territorio que, en búsqueda de consolidarse como la República de Yucatán, en 1841 consiguió su primer periodo de independencia, el cual mantuvo por un corto plazo.

 


El conflicto político que trajo el centralismo desató el primer intento por el territorio peninsular en conseguir su autonomía, pues dicha corriente se oponía a la división de poderes y quitaba autonomía a los estados, otorgando al Presidente la facultad de designar gobernadores y decidir sobre los estados desde la capital del país.

Cabe destacar que desde los tiempos de la colonia el territorio fue denominado como Capitanía General del Yucatán, separada del imperio mexicano. Posteriormente, con la Independencia de México, en 1821, Yucatán se convirtió en uno de los estados federados de la nueva república de México, ejerciendo su propio gobierno descentralizado.
 


El descontento de Yucatán hacia el gobierno centralista llevó al estado a romper relaciones con México en tanto se reestableciera el antiguo régimen. Fue así que el 1 de octubre de 1841, la Cámara de Diputados local aprobaba el Acta de Independencia de la Península, la cual declaraba que “el pueblo de Yucatán, en el pleno uso de su soberanía se erigía en república libre e independiente de la nación mexicana”. 

La memoria de dicha independencia quedó plasmada en una bandera Izada por primera vez el 16 de marzo de 1841 en el Ayuntamiento de Mérida. Dicho símbolo patrio está inspirado en los colores del lábaro patrio mexicano, se identifica con un área verde que lleva cinco estrellas que simbolizan los cinco estados en los que se dividió el territorio por decreto en 1840: Campeche, Tekak, Izamal, Valladolid y Mérida. En su lado derecho, resaltan tres franjas horizontales en blanco y rojo.
 


Durante los próximos meses el estado gozó de independencia bajo el mandato del gobernador Miguel Barbachano y Tarrazo “a costa de un bloqueo económico impuesto por México”, señala un boletín del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal (INAFED). Barbachano era un hombre respetado en la Península, distinguido por su política férrea en defensa de los intereses de los yucatecos, “aquel hombre de figura imponente que se atraía las miradas de todos, era el gran mandatario de pueblo”, refiere Serapio Baqueiro en un estudio autobiográfico sobre el personaje.
 


Otro texto del mismo instituto indica que Antonio López Santa Anna, el nuevo presidente de México en aquel entonces, comisionó a Andrés Quintana Roo —oriundo de Yucatán—, para establecer un diálogo con las autoridades yucatecas con el fin de que se reincorporase a la República. La labor de Quintana Roo tuvo éxito y se firmaron los tratados del 28 y 29 de noviembre de 1841. En ellos se manifestaba que Yucatán conservaría sus leyes y aranceles de aduanas, así como la libre introducción de mercancías yucatecas a los puertos de la República que había sido suspendida, entre otras ventajas para Yucatán.

Sin embargo, México no respetó los pactos, el gobierno exigía que Yucatán se uniera a México y aceptara todas las leyes del Congreso Constituyente establecido por el dictador veracruzano, según indica Moisés González Navarro en su libro ‘La era de Santa Anna’.

El dictador envió una avanzada militar comandada por el capitán Tomás Marín para enfrentarse a los separatistas. En su trayecto a Mérida lograron tomar la isla del Carmen (hoy Ciudad del Carmen) y Champotón, pero fracasaron en el asedio de San Francisco de Campeche, ante la ofensiva estratégica en sus grandes murallas. 

En búsqueda de la capital del estado, Mérida, el ejército mexicano, liderado por el general Peña y Barragán, llegó a la Hacienda de Pacabtún donde se vio arrinconado por un refuerzo de once mil indígenas, logrando su rendición y retiro de sus tropas el 24 de abril de 1843.


Tras la retirada de Santa Anna, éste ordenó un bloqueo económico que impidió el intercambio de mercancías y obligó a los yucatecos a firmar varios acuerdos que reconocían a Yucatán como “Estado especial”. El 5 de diciembre de 1843, Santa Anna firmó los convenios que otorgaban a Yucatán autonomía dentro de la República Mexicana, “con la condición de que se reintegrara al territorio nacional”.

Sin embargo, hacia finales de 1845 estos convenios fueron suprimidos, hasta que el 1 de enero de 1846, la Asamblea Legislativa de Yucatán declaró de nueva cuenta la Independencia de la Península del territorio mexicano.


Fuentes:

- Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal. https://www.gob.mx/. México, 17 de agosto de 2018. Gobierno de México.
- Navarro Moisés González, 2013. “La era de Santa Anna”. Cuarta edición. Universidad Nacional Autónoma de México Instituto de Investigaciones Históricas. Ciudad de México. P. 207-320.
- Baqueiro Serapio. “Estudio biográfico del Excmo. Sr.D Miguel Barbachano y Tarrazo”. Mérida, Yucatán. 1869.

Edición: Gina Fierro