Foto: Juan Cruzado Corés

La serpiente nauyaca nariz de cerdo yucateca es una especie endémica de la región, es decir, es originaria de la península de Yucatán e incluso su nombre en maya es Chac-cam, K'aan Ek y hoy en día se encuentra sujeta a protección especial, ya que el cambio de uso de suelo, provoca que cada vez tenga menor cantidad de hábitat.

Luis Fernando Díaz Gamboa, director general de la Red para la Conservación de los Anfibios y Reptiles de Yucatán (RCARY), explicó que el estatus de conservación de esta especie característica de la región es de preocupación menor en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y en la Norma Oficial Mexicana (NOM)-059 está clasificada como sujeta a protección especial. 

“Sus principales amenazas consisten en el cambio de uso de suelo porque esta especie vive en zonas en las que la ganadería y la agricultura son las prácticas comunes, es su zona de hábitat y esto se da en mayor medida en el oriente del estado de Yucatán”, detalló.

El especialista mencionó que al hacer el cambio de uso de suelo, las personas que se relacionan con las actividades del campo lo que hacen es quemar la vegetación existente en la zona, por lo que incluso algunas de estas serpientes pueden morir en el proceso y otras huyen buscando nuevos espacios para habitar.

 

Foto: Pedro E. Nahuat-Cervera

 

Díaz Gamboa especificó que algunos de los municipios en donde se encuentran mayormente son Tizimín, Valladolid y hasta llegar a Río Lagartos, además que pueden hallarse en zonas de Quintana Roo y Campeche.

No obstante, también algunas poblaciones han sido identificadas en el distrito de Cayo, Belice. 

Luis Fernando mencionó que hasta el momento no hay un plan regional de conservación para esta especie, sino las acciones que se han creado son aisladas, como tal es el caso de la asociación que encabeza.

De esta manera, advierte que si alguna persona las encuentra en un terreno selvático, lo preciso es dejarlas en su sitio, a menos que se sepa que este terreno sufrirá cambio de uso de suelo.

 

Foto: Kevin Lopez Reyes

 

Por otra parte, si las encuentran en sus hogares, sí es preciso pedir apoyo de expertos que sepan manipularla, ya que sí es una especie venenosa, aunque hasta el momento no se han registrado casos clínicos a causa de su mordedura en humanos.

El especialista explicó que la cabeza de esta nauyaca es claramente triangular en vista dorsal y está bien diferenciada del cuello. Sus ojos son moderadamente grandes y las pupilas verticalmente elípticas. 

Otra característica de esta serpiente es que sus escamas en las superficies del cuerpo están entre 25 o 27 hileras en la parte media del cuerpo.

El dorso es gris bronceado claro, frecuentemente con apariencia naranja o rojiza, aunque presenta bloques de manchas color café oscuro bordeados de negro con los centros color claro. 

Una pequeña línea vertebral color naranja o amarilla se presenta en el dorso, con frecuencia dividiendo los bloques dorsales, los cuales están pareados de manera escalonada, por lo que se observa un patrón alterno en la coloración. 

 

Foto: Humberto Bahena Basav

 

La punta de la cola es color amarillo pálido en ejemplares juveniles. El vientre es amarillo bronceado con amontonamientos de pigmento oscuro variables. 

Su hábitat es selva espinosa, selva caducifolia y selva perennifolia y también puede habitar en selvas degradadas, en algunas ocasiones cerca de comunidades humanas. 

Es una especie terrestre, principalmente nocturna, aunque se han observado algunos ejemplares juveniles durante el día y es posible observarlas reposando sobre las ramas de los árboles a alturas mayores a un metro.

 

Foto: Bernardo Zorrilla Graza

 

Sobre su alimentación, Luis Fernando dijo que los especímenes juveniles consumen mayormente lagartijas; los individuos adultos incluyen pequeños mamíferos en su dieta, al igual que aves.

Es considerada una serpiente muy rara de observar a lo largo de la península de Yucatán, a excepción de sus poblaciones bien establecidas, en donde suelen ser muy abundantes. 

Esta especie usa la punta de su cola amarilla como un señuelo para la cacería de anfibios y lagartijas.

Además, comúnmente en la región se le conoce como “cola de hueso” o “rabo de hueso”, por la coloración de su cola, y se piensa, erróneamente, que puede inocular veneno a través de ésta. 

A pesar de ser una de las cinco serpientes más venenosas de la región, aún no se han documentado casos clínicos de mordeduras de esta especie. 

Edición: Laura Espejo