Dzibilchaltún, al igual que otras ciudades mayas, es una biblioteca de conocimientos ancestrales, una conexión con el universo que nos narra, a través de su arquitectura, el génesis mesoamericano: conocimientos sobre dónde provenimos, de donde hacia donde vamos al morir, reflexionó Hugo Ruiz Ortiz, investigador del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales, (Cephcis), de la Universidad Autónoma Nacional (UNAM).
Por eso, indicó que urge mirar estos vestigios arqueológicos de una forma más humana, científica y filosófica, dejar de leerlas sin los ojos de la colonia y transmitir todos estos conocimientos que nos “gritan” estas ciudades mayas en los libros educativos.
Ruiz Ortiz coordinó este viernes la mesa redonda: Tiempo, patrimonio cultural e interdisciplina, que se realizó en las instalaciones del Cephcis, junto a otros investigadores.
Las y los participantes reflexionaron diversos conceptos relacionados con el tiempo y patrimonio cultural, vinculados con la física, geometría, matemática, arquitectura, urbanismo, literatura, poesía y filosofía.
De acuerdo con el doctor en arqueología, la mesa se origina por una investigación que desarrolló sobre Dzibilchaltún, la cual expone que el lenguaje arquitectónico que hay en este sitio nos narra el conocimiento científico, filosófico de los mayas y la forma en que comprendieron el Universo y cómo transitaron el tiempo.
“Ahí tenemos toda una narrativa, toda una serie de conocimientos narrados en las oraciones arquitectónicas que están en los edificios, en el Sacbé, en el cenote y el contexto y el universo que lo rodea”, manifestó.
Para el doctor en arqueología, con su investigación ha podido documentar la trascendencia humana, de los mayas, desde las preguntas ¿de dónde venimos? ¿a dónde vamos cuando morimos? Y cómo transitar por la vida a partir del conocimiento científico.
“Eso sólo lo logran grandes civilizaciones como la maya, como la mesoamericana... eran grandes pensadores.”
Sin embargo, el investigador dijo que no hemos leído bien esta civilización, que son nuestros ancestros. “Hay que leer nuestras zonas arqueológicas desde nuestra propia lectura, no somos ajenos a los mayas, descendemos de ellos, no somos ajenos a Mesoamérica, descendemos de ellos y tenemos que comprender lo que nos están narrando, desde el punto de vista humano, científico y filosófico”, expresó.
¿Qué nos narran estas ciudades mayas, como Dzibilchaltún?
“El Génesis Mesoamericano, te está narrando de dónde venimos, a dónde vamos y cómo transitar la vida, cómo morir para regresar a ese universo, a ese infinito.”
Por otro lado, precisó que desde hace 500 años no se ha leído correctamente a estas ciudades mayas por el impacto de la colonia, entonces “leemos con el ojo de los que llegaron, del conocimiento que llegó y se impuso y anuló todo ese conocimiento”.
También indicó que es importante trabajar y narrar todos estos saberes en los libros de historia, en los libros de primaria, de secundaria; las infancias deben conocer todo esto. “Debemos sentirnos orgullosos del pueblo mesoamericano de donde descendemos”, afirmó.
Tenemos que cambiar la manera de percibirnos. “Tenemos que tener otra visión de la manera de leer nuestro patrimonio, no es como lo hemos estado haciendo, lo hemos hecho de una manera que desconoce en gran medida la esencia de nuestro patrimonio cultural”, expuso.
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