Tras la caída del Porfiriato, hacendados henequeneros de Yucatán resintieron los efectos de la Revolución al recibir menos hombres necesitados de trabajo.
La mano de obra era solicitada tanto en las haciendas como en el Ejército por lo que la escasez comenzó a notarse en los años inmediatos a la culminación del mandato de Porfirio Díaz y fue necesario que la Cámara Agrícola de Yucatán solicitara ayuda al gobierno de Victoriano Huerta.
Durante la administración de Porfirio Díaz, Yucatán recibió miles de indios yaquis y mayos destinados a trabajar en las haciendas henequeneras, quienes satisfacían las necesidades de los hacendados, pero alrededor de 1914, el flujo de hombres había disminuido a tal grado que fue necesario mediar con el entonces Departamento del Trabajo.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), el 12 de febrero de 1914, el periódico El Imparcial publicó una nota informando al respecto.
“La Cámara Agrícola de Yucatán, formada por los más importantes hacendados de la Península, ha renovado sus gestiones ante el Departamento del Trabajo, con el fin de lograr que éste intervenga directamente en la contratación de braceros, cuya falta se hace sentir cada día más en aquel estado”, señalaba el diario.
Esta petición originó una serie de movimientos, ya que también existía la información de que los peones trabajaban en condiciones deplorables en las haciendas.
Sin embargo, los hacendados aseguraban que los trabajadores estaban satisfechos.
“Se juzgó oportuno y conveniente practicar una minuciosa investigación respecto a las condiciones en que desempeñan su tarea y viven esos hombres en los campos henequeneros; y para ello se ha convenido con la Cámara Agrícola, que un inspector del Departamento del Trabajo se traslade a Yucatán y estudie, sobre el terreno, tan interesante punto… Esta medida tuvo por objeto desvanecer las desfavorables impresiones que respecto a los operarios de campo en Yucatán se vienen propagando en la República desde hace tiempo”, detalló en su momento la nota.
El INEHRM destaca que en esa época los hacendados competían con la convocatoria del Ejército y el reclutamiento de miles de peones por la revolución constitucionalista, por lo que los hacendados optaron por contratar trabajadores guatemaltecos y beliceños.
Esta situación permaneció hasta que las haciendas henequeneras fueron intervenidas por el Estado revolucionario.
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