A 35 kilómetros de la capital yucateca se erige una de las zonas arqueológicas menos conocidas de Yucatán, pero que tuvo gran relevancia durante la época prehispánica, principalmente al tener conexión con Izamal.
Se trata de Aké, una antigua ciudad maya que se extendía a lo largo de cuatro kilómetros cuadrados y donde actualmente es posible apreciar su estructura conocida como El Palacio y una amplia explanada llamada la Gran Plaza.
Las murallas que rodean el sitio prehispánico delimita el área ceremonial de la habitacional y lleva a suponer que probablemente se registraron algunos conflictos a causa de su ubicación como conector entre Izamal y Mérida.
Se estima que este lugar tuvo distintas etapas de ocupación, iniciando en el Preclásico Tardío (300 a. C.-300 d. C.) mientras que los últimos registros de asentamientos datan del Posclásico (1300-1450 d. C.).
De acuerdo con información del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la relevancia de esta antigua ciudad maya radica en las relaciones que tenía con Izamal, donde el camino blanco (sacbé) que las unía todavía puede ser apreciado por el público en una extensión de 32 kilómetros de largo.
Además, también tuvo influencia en la región Río Bec en Campeche y Cobá en Quintana Roo.
Cifras del INAH señalan que esta zona arqueológica recibió el año pasado alrededor de 17 mil 200 visitantes.
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