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Astrid Sánchez
15/01/2026 | Mérida, Yucatán
A pesar de la proliferación de restaurantes con opciones innovadoras y fusiones entre gastronomía local y nacional e internacional en Yucatán, la cocina tradicional sigue presente en el día a día de las comunidades y cada vez emergen más generaciones interesadas en su preservación.
Un ejemplo es Gladys Collí, una joven cocinera originaria del municipio de Santa Elena, quien junto con el equipo de Aldea Maya Xa’anil Naj promueve el consumo de alimentos elaborados con técnicas ancestrales heredadas desde hace décadas.
“Nuestro propósito es preservar eso que nos transmite nuestra familia, nuestras madres, abuelas… es poner en valor nuestras raíces, nuestra identidad. Ellas (las ancestras) mantienen lo que es la originalidad de los platillos, sus saberes que vienen de generación en generación”, comparte Gladys Collí.
Collí formó parte del grupo de cocineras tradicionales que participó en el Programa Integral de Capacitación y Competitividad Turística, encabezado por la Secretaría de Fomento Turístico (Sefotur), el cual tiene el objetivo de brindar las herramientas para ofrecer una mejor experiencia a los visitantes.
Bajo ese concepto, Gladys Collí destaca que la cocina tradicional es un gran atractivo de Yucatán que los turistas no deben perderse, pero es importante que conozcan desde los orígenes y no solamente las nuevas propuestas.
“Esa es la diferencia, en las comunidades no funcionamos tal cual como un restaurante, ofrecemos cocina tradicional donde la gente puede conocer incluso la casa maya, cómo vive la gente en una choza, la vida cotidiana, nuestras costumbres, tradiciones y toda la interpretación de éstas”.
Foto: Aldea Maya Xa' Anil Naj
A tan solo 15 minutos de la zona arqueológica de Uxmal, el equipo de cocineras tradicionales de Aldea Maya Xa’anil Naj invita a probar el pollo pibil o el relleno negro, un platillo que les toma tres días en elaborar.
“Se hace el condimento desde cero, utilizamos metates, molcajetes, molinos de mano y en este caso en la elaboración del relleno negro lleva tres días para finalizar el platillo”.
Ahora, asegura Gladys Collí, la misión es contagiar este ánimo a las siguientes generaciones que ya invitan a ayudar en la preparación de alimentos para que lo hagan con la misma vocación de evitar la pérdida de la cocina tradicional.
Edición: Estefanía Cardeña