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La Jornada Maya
16/03/2026 | Mérida
Con su obra Algunas de estas cosas son ciertas, Vicky González debutó en la publicación de un libro que consiste en una colección de 20 relatos breves que exploran la vida cotidiana y las obsesiones que pueden alterar su aparente normalidad.
El volumen reúne historias independientes que comparten un mismo punto de partida: lo ordinario. “Son cosas muy cotidianas y de pronto sucede algo: los personajes se obsesionan con algo y cambian esa cotidianidad, como si quisieran escapar de su día a día”, explicó la autora.
González, quien es diseñadora gráfica de profesión originaria de Monterrey, Nuevo León, contó que la escritura la acompañó desde siempre, aunque durante mucho tiempo permaneció como una actividad íntima. “Secretamente en el clóset escribía”, confesó.
Durante una entrevista en “La Cúpula”, el stand de La Jornada Maya en la Filey, compartió que fue durante los ocho años que vivió en Barcelona cuando comenzó a asistir a talleres literarios y a dedicar más tiempo a desarrollar su obra.
Aunque reconoce que asumirse como escritora sigue siendo un proceso complejo, la autora admite que la publicación marca un punto de partida. “Uno cree que cuando publique se va a sentir escritor, pero luego dices: ‘solo tengo un libro’”, reflexionó. Aun así, frente al público, lo declaró finalmente: “Soy escritora”.
La distancia también influyó en su mirada sobre su ciudad natal, Monterrey, que aparece reiteradamente en el libro. “Tengo una relación de amor-odio con la ciudad. Cuando estaba ahí era más de odio, pero cuando me salgo cada vez es más de amor”, señaló.
En los relatos se abordan temas incómodos —machismo, violencia o doble moral— pero desde una perspectiva que mezcla ironía y humor. “Habla de cosas fuertes, pero sin pretender dar lecciones, solo mencionar que esas cosas existen”, comentó.
El título del libro también juega con esa ambigüedad entre realidad y ficción. “Siempre está el morbo de preguntar si te pasó a ti. Algunas de esas cosas sí pasaron, ya sea a mí o a alguien que conozco”, dijo.
Para González, el formato del cuento puede ser una puerta de entrada para nuevos lectores. “Es muy amable para quien no tiene mucho tiempo. Puedes empezar y terminar un relato en una sentada”, explicó.