Yucatán > Cultura
Jesús Mejía
29/03/2026 | Mérida, Yucatán
La Orquesta Sinfónica de Yucatán colocó el amor en la cúspide del programa sexto de su temporada, primero al representar a María atormentada ante su hijo crucificado con Stabat Mater de Pergolessi, y luego con la última aria de grados sublimes de la ópera Tristán e Isolda del Richard Wagner.
El público que acudió a escuchar a la soprano Valeria Vázquez y la mezzosoprano Gabriela Flores el fin de semana quedó conmovido ante la alusión al dolor de la Madre ante el Calvario de su hijo, expresión del amor en su máxima expresión en el inicio de la Semana Mayor en el mundo de la cristiandad.
Bajo la batuta del maestro Alfonso Scarano, la OSY se transformó en una orquesta de cuerdas con acompañamiento de un bajo continuo para desarrollar durante 40 minutos las escalas y formas melódicas de corte barroco del siglo XVIII que legó Pergolesi, junto con el drama de La Pasión y Muerte de Jesús.
Fue extraño para la concurrencia ver una sinfónica transformada en una orquesta de cámara, lo que da idea de su versatilidad y potencial para interpretar también en el futuro obras de Handel, Vivaldi, Scarlatti, Corelli, Manfredini y, por supuesto, de Bach, un reportorio pocas veces tocado por la OSY en sus más de dos décadas de existencia.
Stabat Mater, cuyo texto está atribuido al Papa Inocencio III, fue retomado en 1735 por Pergolesi y por centenares de compositores, pero han sido las del autor italiano, así como la Dvorak y de Rossini las más interpretadas. En ese sentido, la OSY tuvo con Scarano el acierto de tocar la obra de Pergolesi como lo hizo el año pasado con la versión de Dvorak.
Foto: OSY
Irina Decheva, en el bajo continuo, llevó a buen puerto este viaje al barroco musical, en el que las voces invitadas alternaron con la orquesta para describir mediante recitativos las secuencias del drama del Calvario, a propósito de la Semana Santa que hoy inicio en el mundo.
En la segunda parte del programa, la OSY adquirió su más amplia dimensión orquestal al incluir a 64 músicos de todas las secciones para alcanzar las cimas de grandes proporciones sonoras que pidió el compositor alemán Richard Wagner en sus oberturas, preludios y óperas.
Primero fue con el Preludio de la ópera Parsifal y luego con Encantamiento de Viernes Santo de la misma obra, dos momentos de gran densidad, en los que los oyentes fueron invitados a una reflexión profunda sobre la compasión y la redención en torno de día de la Crucifixión con música que fue bálsamo para los sentidos.
La parte culminante de la exaltación del amor estuvo a cargo de la OSY en la parte final del concierto con el Preludio y muerte de amor de Isolda de la ópera Tristán e Isolda, una de las más conmovedoras de la historia del género, tanto por el drama como por los momentos de gran emoción que vive el público.
Con voz nítida, diáfana y profunda, la soprano regiomontana Valeria Vázquez atrapó la atención y llevó a los asistentes a las cúspides del sentimiento amoroso, a grados sublimes con la entrega de la vida misma, en la interpretación de la última aria de Isolda, quien ha de consumar su amor eterno con Tristán en un viaje extrañamente fatal.
La orquesta colocó un tamiz, el piso de proporciones épicas para la exaltación del amor a plenitud en la voz templada y afinada de la soprano invitada, quien recogió las ovaciones del público al final de su presentación.
La propia cantante reconoció que ha sido una gran experiencia en su carrera tanto haber abordado el repertorio de Wagner como la reacción del público yucateco. Aceptó que no ha tenido la oportunidad de participar en la ópera Tristán e Isolda, pero sin duda será un gran reto y un privilegio interpretar las partes líricas de esta gran ópera.
La soprano, quien ha interpretado los roles de Madame Butterfly de Puccini y Micaela de la ópera Carmen de Bizet, informó que en junio próximo cantará en la ópera Falstaff de Verdi en Monterrey, y luego regresará a la Ciudad de México para estudiar el rol completo de Isolda con pianista.
En la música también se vive la Semana Santa, ya que además del concierto ofrecido por la Sinfónica de Yucatán, este 31 de marzo en la Catedral de Mérida tendrá lugar a las 20 horas la Misa de Réquiem de Francisco Palazón, compositor, director y sacerdote nacido en España en 1940, reconocido por su contribución a la música litúrgica post conciliar.
En la misa para difuntos participarán varios coros, el Ensamble Vocal Mínimo, el Coro Amigos de Jesús y el coro Laudato, incluso uno infantil, además de solistas y un organista, bajo la dirección de Isaac Márquez.
Edición: Fernando Sierra