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Astrid Sánchez
03/04/2026 | Mérida
“Nos encomendamos a diosito y todo va a salir bien”, dice un hombre caracterizado de soldado romano antes de comenzar con la representación de la crucifixión de Cristo en la colonia San José Tecoh en el sur de Mérida.
Fotos: Astrid Sánchez
La frase anima a todos los asistentes, quienes se persignan al mismo tiempo y salen a escena comportándose como si fueran actores profesionales. Hombres y mujeres están comprometidos con su papel y las próximas dos horas se encargarán de recrear las 14 estaciones del Viernes Santo, el día que murió que Jesús.
Es el sur de Mérida, una zona que durante años ha reclamado el abandono por parte de las autoridades que ha dejado en desventaja a sus habitantes respecto al desarrollo y expansión de la ciudad. Aunque los discursos aseguren que esta situación ya no prevalece, el viacrucis viviente se desarrolla entre baches, calles sucias, tramos inundados e infraestructura deficiente.
Raúl da vida a Jesús y este 2026 es la tercera ocasión que le tocó el papel y la segunda en la Iglesia San José Obrero, donde la cohesión social es tan latente que acuden cientos de feligreses y a pesar del calor y la duración del evento, nadie claudica.
“Iniciamos los ensayos por ahí de febrero más o menos y es una preparación no solamente de actuar, de interpretar, sino de llevar el mensaje, de tocar los corazones de cada uno a través de conversión, es también un ejercicio espiritual y físico, sin embargo, lo más importante es la parte espiritual”, comparte Raúl, quien asegura ser un hombre de fe.
A las 9:30 de la mañana comienza la representación y el termómetro marca 26 grados. Asistentes agradecen el viento que alcanza a refrescar y que mueve rápidamente las nubes dibujando escenarios perfectos en cada escena.
Jesús cae y se levanta, María llora a la distancia, los soldados piden más dureza y los cientos de asistentes intentan no perderse cada detalle. Destaca la producción que el staff de la iglesia procura permanentemente: el audio es adecuado, la actuaciones se ven profesionales y hasta la Mayra, una integrante de la pastorela juvenil, canta con una voz tan hermosa que parece una grabación de estudio.
El recorrido avanza mientras el padre Ricardo, de origen chileno, se encarga de narrar cada escena y con una enorme sonrisa celebra que las personas asistentes disfruten de cada acto.
Entre rezos, unas escenas conmovedoras y otras desgarradoras, el equipo se entrega al público, que observa con cara de aflicción y de reflexión.
El contingente pasa detrás del penal de Mérida, punto donde al mismo tiempo las personas privadas de la libertad realizan su propia representación del viacrucis.
Finalmente, llega el momento crucificar a Jesús, después de todo el sufrimiento. Esta escena se desarrolla al regresar a la parroquia, cuando el termómetro ya subió a los 29 grados.
Son las 11:30 de la mañana y al mismo tiempo que el padre Ricardo dice “Jesús muere en la cruz”, las nubes tapizan el cielo y amenazan con una lluvia ya pronosticada en la ciudad, sin embargo Chaac se hace esperar y no aparece hasta después de que el evento culmina.
Luego de la muerte de Jesús, el elenco lo “entierra” en la cueva y finaliza la representación.
Raúl termina con la espalda llena de marcas de los latigazos y sumamente agotado, sin embargo, asegura que es un papel que disfruta porque le permite manifestar su fe.
El viacrucis viviente de San José Tecoh es el único que se realiza en el sur de Mérida y cada año convoca a ciudadanos de la zona y de colonias aledañas, quienes aseguran que es un buen momento de reflexión y de renovación de fe.