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Astrid Sánchez
28/05/2026 | Mérida
A pesar del grado de brutalidad con el que Ricardo Enrique C.C. atacó a Naomi Ríos Covián Abadala Iza en 2018 y de haber permanecido prófugo de la justica durante ocho años, su equipo de defensa ha solicitado el beneficio del arresto domiciliario a través de una audiencia que se llevará a cabo en el Centro de Justicia Oral de Mérida (Cejom) en la que se le ha negado a la víctima estar presente vía virtual.
Naomi advierte que su agresor, quien enfrenta un proceso por el delito de feminicidio agravado en grado de tentativa, es una persona violenta, quien incluso después de haberla estrangulado siguió buscándola para que retome la relación sentimental con él.
“Esta persona es muy peligrosa, me acosó por años por redes sociales, sabiendo que casi me mata. Me acosó por años pidiéndome perdón y diciéndome que vamos a estar juntos en algún punto de nuestras vidas otra vez. O sea, está enferma, me da un miedo enorme que si le dan arresto domiciliario se le bote otra vez la canica y busque la forma de lastimarme porque, además, está viviendo a una calle de mis abuelos”, comparte Naomi en entrevista con La Jornada Maya.
La pesadilla para Naomi, quien ahora vive fuera del país, comenzó en noviembre de 2018, cuando Ricardo Enrique la interceptó en las inmediaciones de la Plaza City Center y la agredió verbal y físicamente y a través de jaloneos logró llevarla hasta un terreno baldío, donde la estranguló con el antebrazo hasta que la víctima perdió el conocimiento. El agresor únicamente detuvo el ataque gracias a que testigos que vieron la agresión auxiliaron a la mujer.
Es entonces que Ricardo Enrique huyó del lugar y posteriormente salió del país para permanecer prófugo durante ocho años. Ocho años en los que Naomi ha tenido que enfrentar las secuelas de esta agresión, que la han llevado a alejarse del país ante el temor de que su violentador pudiera encontrarla y culminar su amenaza “Ahora sí ya valiste, te vas a morir”, que dijo el día del ataque.
“Después de ese día mi vida no volvió a ser la misma. Sufrí dos hipoxias, un esguince de cuello y múltiples lesiones físicas. Desde entonces vivo con secuelas neurológicas por la falta de oxígeno; los médicos encontraron burbujas de aire en mi cerebro. Durante años he tenido ataques de pánico disociativos: momentos en los que mi mente se desconecta por completo porque mi cuerpo revive ese día una y otra vez. He pasado por psicólogos, psiquiatras, terapeutas, tratamientos, medicamentos, estudios médicos… No ha sido vida, ha sido sobrevivir”.
Lo que Naomi considera grave es que a pesar de que había una orden de aprehensión en contra de su agresor por la carpeta de investigación 246/2018, él pudo regresar a Mérida y habitar un domicilio a tan sólo una calle de distancia de donde se localiza la familia de la sobreviviente.
“Se confió y regresó a Mérida, ya estaba haciendo su vida normal, ya tenía trabajo y yo me vengo a enterar una vez que fui de vacaciones a Mérida cuando me dijeron que lo habían visto varias veces en la tiendita que está en la esquina de la casa de mis abuelitos. Fue entonces que le notifiqué a las autoridades y lo detuvieron”.
Debido a que Naomi se encuentra fuera del país, solicitó su derecho de participar en las primeras audiencias de vinculación a proceso a través de la plataforma Zoom, derecho que fue admitido por la jueza que entonces llevaba su caso. Sin embargo, en esta audiencia de revisión de medidas cautelares, donde el agresor solicita que se le quite la prisión preventiva y se le admita el arresto domiciliario, le fue negada esta posibilidad por el juez José Enrique Sáenz Dzul.
“Yo creo que sí es importante que si no puedo estar allá físicamente es mi derecho estar de forma virtual, porque además ir allá implica gastar mucho dinero y he gastado demasiado en abogados, medicamentos, terapia…”.
Además de la revisión de medidas cautelares, bajo el argumento de que la víctima no reside en Yucatán y el señalado no representa un riesgo para ella, la defensa de Ricardo Enrique también ha intentado que el delito de feminicidio agravado en grado de tentativa se reduzca a delitos menores como violencia familiar o lesiones, por lo que el llamado de Naomi a las autoridades es doble: que no dejen en libertad a un hombre tan peligroso y que no cambien el delito.
La sobreviviente recuerda que Ricardo Enrique sólo detuvo la agresión porque testigos intervinieron por lo que queda claro, además de que lo dijo textualmente, que su intención era quitarle la vida.
Destaca también que ha quedado demostrada su intención de evadir la justicia ya que una vez huyó y pudo permanecer prófugo durante varios años y sólo fue detenido gracias al reporte de los vecinos que le dieron aviso a la víctima sobre su paradero.
La audiencia de revisión de medidas cautelares se llevará a cabo este viernes 29 de mayo a las 8:30 de la mañana en las instalaciones del Cejom.