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La Jornada Maya
25/08/2026 | Mérida
Intervenir de manera puntual las cinco o seis vialidades donde se concentran los principales conflictos de movilidad, con estrategias diseñadas para las condiciones particulares de cada una, es una de las propuestas para atender el tráfico en Mérida planteadas por el especialista de la UADY, Javier Ernesto Valencia Méndez.
El coordinador de Ingeniería Industrial Logística de la Facultad de Ingeniería Química de la UADY señaló que no es necesario transformar toda la infraestructura de la ciudad, sino identificar los puntos críticos y elaborar planes específicos para cada vialidad.
“No es cambiar toda la ciudad, es enfocarse en esas cinco o seis vialidades medulares y hacerles un plan en función de las casuísticas de cada una de ellas”, planteó durante la primera emisión de “Tiempo de Ciencia”, sección del Noticiero Contacto Universitario de Radio Universidad.
Entre las vialidades que mencionó se encuentran la calle 60, la avenida Canek y Paseo de Montejo, aunque advirtió que cada una presenta problemas distintos y, por tanto, requiere soluciones particulares.
Como ejemplo de una intervención puntual mencionó los cambios realizados en la salida de City Center hacia el periférico. Aunque consideró que la solución todavía puede perfeccionarse, señaló que este tipo de acciones pueden generar modificaciones importantes en zonas donde se concentran los conflictos.
Valencia Méndez, Premio Nacional de Logística 2025, también planteó que las soluciones de movilidad deben diseñarse de manera integral y no mediante acciones aisladas. Puso como referencia los modelos aplicados en ciudades como Curitiba, Brasil, y Bogotá, Colombia, aunque subrayó que Mérida necesita estrategias acordes con sus propias condiciones.
Una de las propuestas pasa por mejorar las alternativas al automóvil. El especialista señaló que no basta con pedir a la población que deje de utilizarlo si el transporte público, la bicicleta o los desplazamientos peatonales no ofrecen condiciones adecuadas.
La dependencia del automóvil, explicó, también está relacionada con el crecimiento de la ciudad. Algunos fraccionamientos nuevos se encuentran hasta 1.5 kilómetros del transporte público más cercano, lo que dificulta utilizar el autobús como una opción cotidiana y favorece el uso del vehículo particular y de plataformas digitales de transporte.
A ello se suma el crecimiento horizontal de Mérida y la expansión de su mancha urbana, factores que han incrementado la presión sobre la infraestructura y los servicios de movilidad.
Por ello, el investigador consideró que otra decisión pendiente es definir hacia dónde debe crecer la ciudad y vincular esa expansión con la planeación del transporte y los servicios.
“En el largo plazo tenemos que tomar decisiones como hacia dónde queremos que crezca Mérida”, señaló.
También planteó que la movilidad debe analizarse desde una perspectiva metropolitana, debido a la creciente integración de Mérida con municipios como Kanasín y Progreso.