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Astrid Sánchez
12/10/2026 | Mérida, Yucatán
Mantener viva la lengua maya, defender las tradiciones de sus comunidades y abrir espacios para que las mujeres indígenas participen en las decisiones públicas son algunas de las formas en que las diputadas Neyda Pat, de Morena, y Abigail Uc, de Movimiento Ciudadano, ejercen la resistencia indígena desde el Congreso de Yucatán, donde también enfrentan la discriminación y las barreras que persisten para el reconocimiento de sus pueblos.
Este 12 de octubre, fecha anteriormente conocida como Día de la Raza, ahora en México se le conoce como Día de la Resistencia Indígena para reivindicar la lucha de los pueblos originarios, quienes, a pesar de la conquista, han trabajado para mantener vivas sus culturas y sus lenguas originarias.
Para Abigail Uc, originaria de Tecoh, el cambio de perspectiva es importante porque permite reconocer que los mayas no pertenecen únicamente al pasado, sino que continúan presentes en la vida del estado, con sus propias lenguas, costumbres y tradiciones.
“Yo creo que lo importante aquí es que seguimos los indígenas, seguimos los mayas en el caso de Yucatán y que en realidad el Día de la Raza pues venía como que tal vez un poco despectivo para lo que somos los mayas, ¿no? y ahorita el Día de la Resistencia quiere decir que seguimos, que estamos presentes”.
La legisladora considera que ocupar un espacio en el Poder Legislativo representa un reto adicional para las mujeres indígenas, quienes deben abrirse paso en un ámbito donde tradicionalmente han predominado los hombres.
“Llegar al Congreso para las mujeres es difícil, pero para una mujer indígena es el doble o el triple de difícil, porque el mundo así se fue construyendo, de puros hombres”.
Para Uc, la resistencia también consiste en conservar la lengua materna y transmitirla entre generaciones, así como en reconocer el papel que las mujeres desempeñan en la organización y la defensa de sus comunidades.
“Resistencia significa presencia, mantener nuestros usos, nuestras costumbres, nuestras tradiciones, nuestra lengua. Creo que eso ya forma parte de que seguimos en este plano”.
Desde su llegada al Congreso apenas el pasado mes de septiembre, la diputada ha impulsado propuestas relacionadas con el uso de la lengua maya en el recinto legislativo y el reconocimiento del Día Estatal de la Mujer Indígena, además de trabajar con organizaciones de mujeres campesinas.
Entre los asuntos que mantiene en su agenda está la seguridad de las comunidades, particularmente en zonas limítrofes con Quintana Roo, donde considera necesario fortalecer la coordinación para atender los problemas que enfrentan las localidades.
Por otro lado, Neyda Pat, originaria de Ticul y representante de Morena, considera que la resistencia se manifiesta tanto en la preservación de los conocimientos tradicionales como en la defensa del territorio y de las formas de vida de las comunidades mayas.
La diputada destacó la importancia de mantener oficios y prácticas que forman parte de la identidad cultural.
“Porque la resistencia indígena es vivir en armonía con la naturaleza, no la destruimos, tomamos de la naturaleza lo que nos corresponde, no como vemos en las grandes inmobiliarias que van destruyendo y van contaminando nuestro estado”.
Pat también ha enfrentado expresiones de discriminación por su origen y su forma de vestir, una situación que, afirma, persiste en distintos ámbitos de la sociedad y que se refleja en la manera en que las personas indígenas son tratadas por provenir de comunidades del interior del estado.
“Esa es la resistencia que yo hago, demostrar que tenemos la capacidad, demostrar que podemos tomar decisiones, de que se nos escuche nuestra voz y la discriminación es terrible por el simple hecho de que eres indígena, no eres de Mérida y eres de una comunidad del interior del estado, el trato es diferenciado en todos los sectores, no podemos decir que solamente un sector”.
La legisladora considera que la presencia de representantes indígenas en el Congreso es un avance, aunque advierte que las acciones afirmativas también deben acompañarse de una representación auténtica de las comunidades y de sus necesidades, en lugar de utilizar la identidad indígena únicamente para cumplir requisitos políticos.
“La verdad, significa un gran logro, pero a pesar de que hemos llegado sabemos que hay muchas usurpaciones que lo hacen para llenar ese requisito… pero el llegar no solamente una servidora, están otros compañeros que dignificamos realmente la cultura maya, que la entendemos y la comprendemos, la verdad hemos dado un paso gigantesco y les estamos demostrando que tenemos la capacidad para poder estar en el espacio donde estamos”.
La diputada señala que las diferencias culturales también deben tomarse en cuenta al elaborar leyes y establecer procedimientos, pues las comunidades indígenas enfrentan condiciones particulares relacionadas con las distancias, los recursos económicos y el acceso a las instituciones.
“Porque desgraciadamente cuando se habla de indígena siempre lo asocian con pobreza, con ignorancia, pero la pobreza y todo lo que ha pasado es porque somos grupos vulnerados y se debe cambiar ese concepto que siempre dicen que son vulnerables, son grupos vulnerados que así le ha convenido a las autoridades en turno”.
Ambas legisladoras coinciden en que la resistencia indígena no se limita a una fecha conmemorativa, sino que se expresa en la vida cotidiana, en la transmisión de la lengua, en la defensa de las tradiciones y en la participación de las mujeres en los asuntos públicos.
Para ellas, ocupar una curul también implica abrir camino para que otras mujeres de sus comunidades conozcan sus derechos, exijan un trato digno y participen en las decisiones que afectan su futuro.