Es la primera quincena de diciembre, y María Mercedes Canul Dzul lucía preocupada, pues no se habían vendido ninguna de sus piñatas, todas colocadas en el techo de su casa en Mérida. Normalmente para finales de noviembre ya ha vendido una que otra. “Debe ser la pandemia, este año no voy a vender nada”, pensaba Doña Mechita, como comúnmente se le conoce; sin embargo, a los pocos días comenzaron a “volar” sus tradicionales pavos. En vísperas de Navidad ya no le quedaban piñatas.
María Mercedes cumplió 90 años en el mes de septiembre, pero luce lúcida y llena de energía. A pesar de la pandemia, Doña Mechita no dejó de hacer sus tradicionales piñatas de pavo. Es más, este año innovó y creó un nuevo diseño: la piñata del Coronavirus
Al ser de los grupos vulnerables, por el COVID-19, tuvo que permanecer en su casa, aislada, no podía salir ni al mercado, ni para vender sus pastelitos de camote de casa en casa. Su hija y nieta no selo permitían. Esto la dejó intranquila, confiesa.
Para ella estar encerrada sin hacer nada es un “martirio”. Dice estar acostumbrada a trabajar, y hacer sus cosas. “No estaba muy tranquila, yo estoy acostumbrada a salir, ni al mercado voy porque muchos carniceros ya murieron”, comentó.
No luce preocupada, no tiene miedo de este virus mortal, luce calmada y con la mirada serena. Sólo espera que pronto pueda salir de nuevo a vender sus pastelitos de camote con tranquilidad.
Comenta que desde enero empieza con la elaboración de sus piñatas, pero al llegar la pandemia, esto se dificultó un poco porque ya no podía a salir a comprar los insumos y materiales, pero su hija y nieta la apoyaron. Este año hizo 150, y ya las vendió todas. Sólo le quedaron un pavo de Santa Claus pequeño y una de coronavirus, pero son encargos y pronto vendrían por ellos. “Llegaste tarde, ya no hay pavos para la foto”, dice con picardía.
Aunque confiesa que temía no vender nada este año por la crisis, pues cada año para finales de noviembre e inicios de diciembre la gente empieza a comprar sus piñatas, luego del 15 de diciembre, según ella por el pago de aguinaldos, las personas venían y venían para comprar sus diseños. “Cuando se empezaron a vender...puchis, mira ya no hay nada”, expresa mientras su mano apunta al techo de su hogar en la colonia Chuburná Hidalgo.
“Muchos dicen que es fácil elaborar las piñatas, pero no es, tengo que cortas sus patitas, su cabeza, su pico, y después hacer las bolas, poner sus patitas, meterlo en los conos, esperar a que se seque y luego sus alas. Es un montón de trabajo”, relata la mujer.
Doña Mechita empezó a elaborar piñatas hace unos 20 años, un día le nació la curiosidad de aprender y tomó un pequeño curso con unas monjas, pero sólo hacía de estrellas. Hasta hace unos cinco años comenzó a elaborar exclusivamente las piñatas de pavos, símbolos de esta época.
Pero sólo las fabrica para fin de año, para la época decembrina. Los pavos resaltan por sus diferentes colores, relieves del papel y sus formas. Además, hace de varios estilos, pavo Santa Claus, Pavo para despedir el Año Viejo, y otros personalizados que le pide la gente, como un Pavo Rey, y Pavo Doctor.
Piñatas Doña Mechita está ubicado en calle 18 entre 25 y 23, número 105E, Chuburna Hidalgo, Mérida. Se encuentran en Facebook como pinatas.donamechita.
Edición: Emilio Gómez
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