La Jornada Maya

Óscar Rodríguez
Foto: Rodrigo Díaz Guzmán
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Miércoles 28 de septiembre, 2016

Luego que el incendio en la reserva estatal de la biósfera de Dzilam de Bravo fuera sofocado en su totalidad, el titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente, Eduardo Batllori Sampedro, aseguró que, si bien los pastizales siniestrados se recuperarán en el mediano plazo, los manglares afectados tardarán hasta diez años en lograr restablecerse.

En entrevista telefónica, el funcionario estatal consideró que el siniestro es uno de los más fuertes que se han registrado en la zona y que se investiga si fue provocado por depredadores de pepino de mar, o bien, por pescadores de pulpo que buscan cangrejos en la zona, para utilizarlos en su actividad productiva.

Recordó que un total de mil hectáreas fueron arrasadas por las llamas; sin embargo, se tendrá un reporte más preciso sobre las afectaciones, luego de que se realice un sobrevuelo por la zona.

El jefe de Protección contra Incendios Forestales de dicho organismo, Manuel Mora Ugalde, informó que el helicóptero MI-17 de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), que combatió el fuego durante todo el día, hizo por la tarde un reconocimiento de “puntos calientes”.

“Las brigadas de tierra hicieron un buen control del perímetro, lo que permite asegurar que el incendio forestal estará liquidado totalmente este martes”, señaló.

Asimismo, indicó que tras la extinción del siniestro iniciará la desmovilización del personal de la Sedena, de la Secretaría de la Marina-Armada de México (Semar), de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conap), Conafor y del municipio de Dzilam de Bravo.

La aeronave del Ejército de México también se retirará y sólo se efectuará un último reconocimiento de trámite.

Reconoció el esfuerzo incansable de más de 100 elementos de los distintos niveles de gobierno, que enfrentaron con éxito, durante cuatro días, esta conflagración que causó un gran daño a pasto, matorrales y arbustos.

Dzilam de Bravo es un área natural protegida, mediante decreto publicado en el Diario Oficial del Estado de Yucatán, el 25 de enero de 1989, y está ubicada en los municipios de Dzilam de Bravo y San Felipe, y cuenta con una superficie de 61 mil 706.83 hectáreas.


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