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La Jornada Maya
09/01/2026 | Mérida, Yucatán
En un acto sin precedentes, la Sala Mayamax del Gran Museo del Mundo Maya fue sede de la firma del comodato mediante el cual la colección de más de 50 años de documentación fotográfica de Christian Rasmussen se integrará al acervo de la Biblioteca Yucatanense de la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta).
El material incluye su trabajo desarrollado durante cerca de tres décadas en Yucatán, en compañía de su esposa y también antropóloga social, Silvia Terán, con quien recorrió el estado documentando el patrimonio vivo de las comunidades, sus rituales, tradiciones, así como la vida cotidiana de la capital del estado, la zona oriente y la costa de Yucatán.
Durante el acto protocolario, Rasmussen, fotógrafo danés afincado en México desde 1974, quien ha hecho de Yucatán su hogar, expresó que la donación de su acervo es una forma de devolver un poco de lo mucho que esta tierra le ha dado y documentó con una mirada respetuosa desde la Antropología social, en sitios como la comunidad de Xocén, Valladolid.
Al respecto, la titular de la Sedeculta, Patricia Martín Briceño, manifestó que la entrega de estos archivos que podrán consultarse gratuitamente en la Biblioteca Yucatanense es “un gesto más que generoso que fortalece la preservación del patrimonio documental y permite que este acervo permanezca vivo, accesible y al servicio de la investigación, la educación y la comunidad”.
Posterior a la firma del convenio y con una Sala Mayamax llena de amigos, familiares, autoridades académicas y del Gobierno de Yucatán que reconocieron con su presencia el trabajo y legado de Rasmussen, el investigador recorrió en una charla parte de su vida en México, de forma amena, coloquial y destacando siempre su amor por la cultura, naturaleza y la gente del país y particularmente el estado.
El conversatorio estuvo acompañado por el doctor Enrique Martín Briceño, historiador y gestor cultural, y la maestra y bibliotecóloga Kandy Ruiz González, Coordinadora General de la Biblioteca Yucatanense, quienes ofrecieron comentarios sobre su obra y la relevancia de la misma para conocer parte de la historia contemporánea de Yucatán.
Respecto del archivo entregado a la Biblioteca Yucatanense, Enrique Martín felicitó a Rasmussen “por este gesto que habla de su amor por esta tierra”.
De la misma forma agradeció a la Sedeculta y al equipo de la Biblioteca Yucatanense –que en esta administración recuperó su nombre- por darle cauce institucional a la voluntad del antropólogo y artista visual.
“Christian no es un antropólogo ni un fotógrafo común y corriente. Fotógrafo entre los antropólogos, antropólogo entre los fotógrafos, tanto su producción visual como su labor etnográfica se centran en personas, no en modelos o sujetos de investigación. Aun sus fotos de grafiti, arte popular o arquitectura, las ha hecho con la conciencia de que alguien —con frecuencia anónimo— creó aquellas obras y merece ser recordado”, expuso Enrique Martín Briceño.
Por su parte, Kandy Ruiz dijo que para la Biblioteca Yucatanense la preservación del acervo de Rasmussen reafirma que archivar la memoria cultural es un proceso dinámico: “hemos aprendido que preservar nuestras experiencias documentales es un ciclo continuo, y no lo digo como letra muerta… en enero del año pasado recuperamos la denominación de la Biblioteca Yucatanense, donde trabajamos día a día para preservar presentes”.
Rasmussen comenzó en 1974 sus prácticas como antropólogo vinculado al hoy Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) y desde entonces ha sido importante para él describir las raíces y la identidad de los pueblos originarios. En Yucatán ha colaborado con la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, entre otras instituciones.
Es autor de más de una docena de libros de fotografía enfocados en la cultura maya y yucateca, la antropología social y la historia local, como Xocén: el pueblo en el centro del mundo (2004), en coautoría con Silvia Terán, y Pintando las paredes de Yucatán, un trabajo sobre el arte urbano yucateco, publicado originalmente en formato digital y nunca en papel.
Edición: Estefanía Cardeña