Fueron cerca de 70 las y los feligreses que acudieron la mañana del Miércoles de Ceniza a la Catedral de San Idelfonso, en Mérida, en donde el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega ofició la eucaristía correspondiente al inicio de la cuaresma.
Las y los creyentes recibieron la tradicional ceniza como cada año, aunque en esta ocasión, la contingencia sanitaria obligó a la arquidiócesis yucateca a modificar los protocolos. El símbolo de penitencia se suministró en las cabezas de los asistentes de distinta manera.
Empuñando una cuchara de plástico y un pequeño recipiente, el sacerdote Rodríguez Vega -auxiliado por otros clérigos- recorrió los pasillos del máximo templo católico de Yucatán; y colocó en las coronillas de los fieles la ceniza, signo de la caducidad humana.
Entre cánticos eclesiásticos y olor a incienso quemado, la celebración se extendió hasta pasadas las 9 horas. A diferencia de otros años, en el Centro Histórico de Mérida no se observaron las frentes marcadas por este rito.
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