Marchas en 400 ciudades del mundo

Demandan al gobierno federal la expulsión de la empresa Monsanto

Carolina Gómez y agencias
Foto: Víctor Camacho
La Jornada Maya

Domingo 22 de mayo, 2016

Por cuarto año consecutivo, en alrededor de 400 ciudades en el mundo cientos de miles de personas marcharon contra la trasnacional Monsanto, a la cual acusaron de intentar patentar la alimentación mundial, al pretender adueñarse de las semillas más importantes, entre ellas la del maíz, para modificarlas genéticamente.

Aseguraron que el interés de los consorcios en la gramínea se debe a su capacidad para adaptarse al cambio climático, ser la principal fuente de alimento de millones de personas y también que al utilizarlo como biocombustible cobra mayor relevancia.

En la Ciudad de México, cientos de activistas pertenecientes a Greenpeace México, Carnaval del Maíz, Semillas de Vida, Vía Orgánica, #132ambiental y Sin Maíz no hay País marcharon del Ángel de la Independencia al Hemiciclo a Juárez. En el trayecto, a ritmo de batucada, dejaron claro que la caminata no sólo es por la defensa del maíz como semilla, sino por el peso cultural que tiene en México, centro de origen del grano. Esta especie fue domesticada por los pueblos originarios de Centroamérica hace alrededor de 10 mil años.

Control de mercados

Al grito de Me gusta la hoja, me gusta el maíz, queremos a Monsanto fuera del país, El maíz no se vende, se ama y se defiende y Queremos frijoles, queremos maíz, queremos a Monsanto fuera del país, los opositores a los productos transgénicos que promueven, venden y patentan consorcios como Monsanto, Dupont-Dow y Syngenta-Chem, llamaron al gobierno a expulsar a estas empresas, que controlan más de 55 por ciento del mercado de semillas comerciales y más de 95 por ciento del mercado de las semillas transgénicas.

Adelita San Vicente, directora de la fundación Semillas de Vida y representante de la demanda colectiva contra la siembra de maíz trangénico, precisó, a casi tres años que fue presentado este recurso jurídico (5 de julio 2013), que aunque no se ha definido el fondo del juicio, al menos se ha logrado detener la siembra de la gramínea genéticamente modificada en el campo nacional.

La demanda ha ido avanzando; trataron de suspendernos la medida cautelar y de inmediato apelamos. Ahora tenemos una nueva resolución del juez que tiene aspectos buenos y otros malos, pues sigue prohibiendo la siembra comercial de maíz transgénico, pero abre la posibilidad de siembras experimentales, aunque con muchas más restricciones, pero no deja de ser una amenaza a la que hay que estar atentos.

Dicha medida cautelar, indicó, ya lleva más de 100 impugnaciones promovidas por los consorcios y añadió que el juicio se encuentra en 17 tribunales.

Hugo Núñez, integrante del Carnaval del Maíz, expuso que este año la marcha en México se solidarizó con los productores de miel de la península de Yucatán, quienes están amenazados por la expedición de permisos de siembra de soya transgénica. Esta medida daña las abejas productoras del dulce.

Núñez alertó que el Acuerdo de Asociación Transpacífico (ATP) se cierne ahora como nueva amenaza para la agricultura nacional y la biodiversidad.

En París, miles se manifestaron contra la trasnacional estadunidense Monsanto y exigieron la prohibición de los pesticidas y de los organismos genéticamente modificados. Por una tierra sin OGM y Monsanto empresa criminal, eran algunos de los textos que podían leerse en las pancartas de los manifestantes.

En Montevideo, cientos de personas expresaron su repudio contra el gigante de la agroquímica y agrotecnología Monsanto, en rechazo al uso de pesticidas y semillas transgénicas, donde la soya transgénica es uno de los principales productos de exportación.

En el país galo, el Consejo de Estado anuló el 15 de abril pasado la prohibición de cultivar, utilizar o comercializar en esta nación el maíz genéticamente modificado MON810 de esa trasnacional.

Desde mediados de los 90 la lucha contra los transgénicos ha cobrado fuerza. Cada vez más agrupaciones y ciudadanos toman conciencia del riesgo que significan estos productos.

En el sexenio de Felipe Calderon la amenaza del maíz transgénico se intensificó, pues en 2009 el ex mandatario dio los primeros permisos para la siembra experimental. En ese año dio el visto bueno a otras peticiones. Al comenzar el actual sexenio, Monsanto pidió un permiso para sembrar 11 millones de hectáreas con maíz transgénico. La medida cautelar derivada de la demanda colectiva frenó todos esos intentos.