Gobierno omiso en violencia contra mujeres

Entrevista: Efraín Tzuc, activista feminista

Katia Rejón
La Jornada Maya

Mérida, Yucatán
Lunes 17 de julio, 2017


Efraín Tzuc es uno de los integrantes de Yucatán Feminicida, junto con Pablo Rojas e Itzel Evia. Coordina el área de investigación y fue quien presentó la solicitud de alerta de género ante las autoridades federales, en representación de todas las organizaciones involucradas en el proceso. En entrevista, aborda la realidad que se vive en la entidad en el tema de violencia contra las mujeres.


¿Ha habido algún avance en el tema de la Alerta de Género?

El procedimiento es tardado. La solicitud se realizó el 23 de junio y la Ley General de Acceso a una Vida Libre de Violencia especifica 5 días hábiles para que el grupo de trabajo se reúna. Después sale una convocatoria para que académicas y académicos a nivel local y nacional participen en este grupo de trabajo y hagan una investigación, aunque realmente los alcances no son muy amplios, porque tienen 30 días naturales para realizarla. Lo que te puedo contar es que el grupo de trabajo con las organizaciones están por reunirse.

Ustedes hicieron una investigación de 2008 a 2016, ¿qué pasa con los feminicidios posteriores? ¿Hay alguna respuesta por parte de la Fiscalía o instituciones para usar su banco de datos?

Es un poco complicado. Llevamos contabilizados 63 feminicidios y hemos ido actualizando los que ocurrieron este año. El tema es que la estadística de la fiscalía sólo reconoce a 7 casos como feminicidio. Incluso, antes de esta misma administración, no se tipificaban adecuadamente los delitos de feminicidio, aún después de la tipificación del 2012, y de que se volviera delito grave en 2014, después de una demanda al Congreso por omisión. La Fiscalía del estado, entonces dirigida por Celia Rivas, quien ahora es presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado, no reconocía las características constitutivas de feminicidio como tal. Es hasta 2016, con la publicación del protocolo, cuando se empiezan a clasificar los asesinatos de mujeres, con ciertas características, como feminicidio. Por otro lado, hay una minimización espantosa de lo que está sucediendo en Yucatán. No tenemos conocimiento de que la fiscalía esté utilizando nuestros datos, en general la fiscalía no tiene ejercicios de transparencia activa.

¿Qué pasaría si se aprueba la Alerta de Género?

Justo esta semana se aprobó la Alerta de Género en Quintana Roo y se dio a conocer en medios que la Fiscalía iba a abrir 59 expedientes. También es importante decirlo: hay expedientes de asesinatos de mujeres que fueron calificados como homicidios con parentesco relación o por homicidio calificado, y son asesinatos de mujeres que están en la impunidad y que a partir de la alerta de género podrían entrar en la agenda pública y ser responsabilidad de la fiscalía. El año pasado se encontró el cuerpo de una mujer en la playa de Telchac y no hay ningún detenido por este delito que tiene características de feminicidio.

¿Cuáles son las características del feminicidio?

Que la víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo, que tenga mutilaciones o lesiones degradantes, que haya antecedentes de violencia física, sexual o sicológica, antes del asesinato, que la víctima tenga una relación afectiva o de confianza con el asesino, que se trate de un conflicto en que el culpable haya querido reestablecer una relación amorosa con la víctima y que haya sido violada. En la página de Yucatán Feminicida tenemos un apartado para explicar cómo se diferencia un homicidio de un feminicidio. Todos estos datos se sostienen en las razones de género. El feminicidio es un concepto, así como muchos otros delitos, que se ha estudiado desde una perspectiva antropológica que tiene que ver con que los hombres utilizan los cuerpos de las mujeres para consumo sexual y que las víctimas presentan muchas dificultades en el acceso a la justicia. Esto es muy claro, y demostrado en la década anterior con los feminicidios ocurridos en Ciudad Juárez.

Sobre lo que comentas, que muchos de los feminicidios tuvieron episodios de violencia anteriores, y sobre la dificultad de acceso a la justicia para las víctimas, ¿hubo algún asesinato que se hubiera podido evitar?

Acá hay dos niveles de respuesta. Uno, pensar que la violencia contra las mujeres es sistemática, o sea, que realmente se ha interiorizado ese sistema de dominio patriarcal, que no sólo se percibe en los episodios previos de violencia, sino desde que la violencia sucede y cómo en los medios de comunicación se representa y se normaliza. ¿Esto se podría evitar? Sí, si hubiera una política pública de prevención, se evitaría. Obviando esa parte que es la más difícil. Tenemos registrados tres casos donde hubo violencia reiterada en los que la Fiscalía, incluso supo de la violencia y donde las medidas no fueron las adecuadas. Uno de los casos, el de Karina - que está en la serie documental que hicimos. Ella tenía relación con un hombre muy violento que fue acusado por abuso sexual a una niña. Estuvo en prisión, se estaban divorciando. Él abusó de ella tres veces y la tercera vez lo demandó. Sin embargo, no solicitó la orden de protección y, como no se tiene un mecanismo eficiente para detectar a las mujeres que están en peligro, días después fue asesinada. Hay otros dos casos que claramente se pudieron haber evitado, y no descartamos que otros asesinatos hayan sido similares. Y aquí quiero abordar el tema de las órdenes de protección, porque evidentemente sabemos que no se cuenta con protocolos adecuados que permitan identificar que hay una mujer que realmente está en peligro de muerte y dotarla de la seguridad necesaria para que no sea asesinada. La Ley de Acceso marca un período de 72 horas en la duración de la orden de restricción, si no hay un procedimiento penal contra el agresor; entonces, tienes que estar yendo a tramitar cada 72 horas tu medida de protección.

¿Qué opinas de la respuesta de las autoridades sobre el tema?

Ha costado muchísimo no sólo visibilizar que sí están ocurriendo feminicidios, sino que han ocurrido siempre. Por supuesto, decir que en el estado no hubo feminicidios es una verdad a medias, efectivamente no hubo ningún procedimiento penal de feminicidio pero eso no quiere decir que no haya habido. Justo eso ha estado platicando el equipo de Yucatán Feminicida, esta especie de apropiación, por parte del Estado, de la Alerta de Género. Las autoridades salieron a declarar, casi casi, que estaban orgullosos de las organizaciones, como si nuestro papel no fuera el de ser su contrapeso. Nos están felicitando para lapidar su responsabilidad. Esta alerta de género la solicitamos justamente por las omisiones del Estado en relación con la violencia en contra de las mujeres. No es una cuestión de pérdida de valores, no es una cuestión de descomposición social, la violencia en contra de las mujeres existe en Yucatán desde mucho antes.

¿Cuáles son las omisiones de las autoridades?

La Ley de Acceso no cuenta con un reglamento; debería atender cómo se integraría un banco estatal de datos e información sobre casos de violencia, lo que es muy precario en Yucatán. Nos dicen que sí se está realizando este banco, pero nadie sabe sobre los datos que tienen. El Programa Especial para Prevenir, Atender y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, que es rector de política pública sobre el tema y que acaban de publicar, sólo tiene 5 indicadores para 74 líneas estratégicas, lo cual es ridículo. En términos generales las líneas estratégicas digamos que están bien, pero no tienen criterios realmente correctos para evaluarlos. Y esto nos habla de que la política pública en relación con la violencia en contra de las mujeres no es prioridad.