Exigen a industrias revelar impactos negativos de OGMs

Soya, maíz, algodón y canola, principales cultivos modificados

La Jornada maya
Foto: cortesía Slow Food

Mérida, Yucatán
Martes 3 de octubre, 2017

“Exigimos a las industrias que utilizan Organismos Genéticamente Modificados (OGM) transparentar los verdaderos impactos negativos que están generando en la agricultura ancestral, las semillas nativas, los ecosistemas y las comunidades rurales y urbanas” dijo Andrea Amato, coordinadora de la oficina América Latina y Caribe de Slow Food, durante la presentación de la campaña Un México Transgénico.

Señaló que los transgénicos son organismos genéticamente modificados (OGM) in-vitro, animales, vegetales o microorganismos, a los que se le han modificado secuencias específicas de ADN, y han sido sustituidas por secuencias genéticas de otra especie.

De igual manera, Andrea Amato manifestó que durante muchos años las empresas creadoras de OGM y de sus agroquímicos de control, se han justificado en la premisa de que este tipo de cultivos son la solución para erradicar el hambre mundial. Contradictoriamente, la hambruna y la malnutrición global son consecuencias del ineficaz sistema industrializado de alimentos.

Manifestó que de acuerdo a una investigación realizada por Slow Food para el lanzamiento de la actual campaña, actualmente la alimentación mundial está soportada principalmente por los productos industrializados que se obtienen en supermercados, tiendas de conveniencia y misceláneas.

“La mayoría de estos alimentos tienen al menos un ingrediente transgénico que no se especifica en su etiqueta, debido a que la industria biotecnológica ha convencido a los gobiernos de ocultar dicha información” indicó.

Dentro de las principales funciones de los cultivos OGM se encuentran: resistir a la aplicación de agroquímicos herbicidas, soportar las condiciones climáticas adversas y generar defensas contra insectos. Sin embargo, el uso masivo de agroquímicos perjudica no solo a las plagas, también a los insectos beneficiosos como las abejas, las mariposas y demás polinizadores; el suelo, el agua y a todos los seres vivos involucrados en el ecosistema, entre ellos, los seres humanos.

Hoy en día las principales empresas productoras de OGM en el mundo son Pioneer Foods, KWS, Bayer-Monsanto, Vilmorin y Syngenta. Sus principales tipos de cultivos de OGM son soya, maíz, algodón y canola.

En el caso particular de México, Alfonso Rocha Robles, Consejero Internacional Slow Food para México y Centroamérica dijo que la controversia principal del uso de maíces transgénicos gira en torno al maíz, ya que más de 10 millones de personas, dependen directamente para su alimentación de este cultivo en diferentes formas (tortillas, esquites, tamales, elotes, atoles, tostadas, entre muchos otros). “En México se ha demostrado que los transgénicos contaminan el resto de cultivos a través del polen, el viento y los insectos”, dijo.

De igual manera, Rocha Robles manifestó que a pesar de que por mandato judicial en el 2013 se suspendió de manera provisional y hasta la fecha la siembra de maíz transgénico, gracias a cincuenta y tres representantes civiles que presentaron la “Demanda Colectiva” en contra de la Sagarpa, la Semarnat y las transnacionales; Monsanto, PHI México, Syngenta Agro y Dow Agrosciences; el Centro para la Seguridad Alimentaria determinó que no existe ninguna legislación nacional vigente que regule el etiquetado de los productos que contengan OGM o que estén elaborados a partir de ellos.

Es por ello que Slow Food a nombre de la ciudadanía mexicana exige al gobierno y a las empresas: aprobar leyes sobre etiquetado de productos que protejan al consumidor, promover el uso de semillas y técnicas de cultivo tradicionales, respetar las normas oficiales mexicanas en materia de bioseguridad, que prohíben el cultivo de alimentos OGM. Proteger a los agricultores tradicionales de la contaminación genética, permitir el acceso público a información fidedigna sobre los cultivos que realizan las empresas de transgénicos, evaluar los riesgos de los cultivos OGM en toda la República Mexicana, dar a conocer dichos resultados e invertir en la investigación pública, en pro del desarrollo de las técnicas de agricultura sustentable, el impulso de la investigación agropecuaria y forestal que valore y respete las prácticas tradicionales.