Menonitas venderán campos de Campeche, 10 veces más caros

Continúa siembra de soya transgénica a pesar de prohibición por parte de la SCJN

Hubert Carrera Palí
Foto: Fernando Eloy
La Jornada Maya

San Francisco de Campeche
Lunes 5 de noviembre, 2018

Poco más de 4 mil hectáreas de selva virgen pertenecientes a la comunidad de Xmabén, ubicada en el municipio de Hopelchén, fueron comercializadas por ejidatarios a menonitas en 40 millones de pesos, quienes a su vez venderán a 406 millones de pesos a nuevas familias que están llegando a esa zona.

Los ejidatarios de la comunidad de Xmabén ya recibieron un anticipo de 10 millones de pesos, y será en el transcurso de esta semana cuando se les entregarán los 30 millones de pesos restantes.

La adquisición la están haciendo menonitas del asentamiento Nuevo Durango, donde existen instalados 17 campos, con la finalidad de ampliar sus parcelas para la siembra de soya transgénica o venderlas a las nuevas familias que están llegando a asentarse a ese lugar.

Las 4 mil 066 hectáreas que comercializaron 220 ejidatarios de Xmabén colindan con los vecinos estados de Yucatán y Quintana, y serán adquiridas por las 500 nuevas familias menonitas que recientemente llegan a la región de los chenes, a razón de 60 mil y 70 mil pesos por hectárea, y a 100 mil pesos cuando la superficie esté deforestada y rastreada, lista para la siembra.

Sobre el particular, el colectivo de Comunidades mayas los Chenes lamentó la decisión del Gobierno Federal de retirar subsidio al cultivo de maíz para incrementarlo a la soya, situación que incita a que cada vez el campo campechano se inunde de transgénicos que no son nada amigables con el medio ambiente, pues entre otras cosas sigue exterminando colmenas completas de abejas, producto del excesivo de uso de agroquímicos en esta oleaginosa.

Aunado a lo anterior, la selva virgen que es patrimonio de los mayas junto con sus vestigios, están siendo arrasadas con la complacencia de las autoridades encargadas de cuidar la ecología y el medio ambiente.

Los menonitas, asentados en 17 campos en la comunidad Nuevo Durango, adquirieron sus tierras hace 30 años a razón de 500 pesos, y hoy se dan el lujo de comprar y revender más superficie, además de devastar más selva virgen en franco atentado al medio ambiente, con la única finalidad de seguir sembrando soya transgénica, pese a que hay una prohibición por parte de la Suprema Corte de Justicia de Nación (SCJN).