Cenotes de Quintana Roo contienen claves para descifrar nuestro pasado

Descubrimientos más importantes ocurren en cenotes de Puerto Morelos y área de cuevas subacuáticas de Tulum

Texto y fotos: Rosario Ruiz
La Jornada Maya

Playa del Carmen, Quintana Roo
Lunes 1 de julio, 2019

Bajo nuestros pies, yacen miles de claves para conocer más sobre nuestro pasado. Los cenotes de Quintana Roo contienen un rico material arqueológico; en apenas 20 años de exploración y 10 de investigación formal buzos y arqueólogos han encontrado más de 30 especies que no conocíamos que habitaban aquí, son los huesos más antiguos del continente americano con antigüedades que van hasta los 13 mil 600 años.

De acuerdo con Jerónimo Avilés Olguín, espeleólogo subacuático y científico, hay registros de animales conocidos no vistos en el área; “son especies que se extinguieron hace 10 mil años, también hemos descubierto una especie nueva para el mundo y la hemos nombrado pantera balamoides”, dijo, durante su conferencia Félidos del pasado, impartida en el planetario Sayab de Playa del Carmen.

Sobre la importancia de los recientes descubrimientos, Avilés Olguín, quien es director del Instituto de la Prehistoria en América, investigador en el Museo del Desierto y miembro del Grupo Espeleológico Ajau, señaló que “tiene mucha importancia porque son especies nuevas, desconocidas, pero que hemos descubierto que habitaban en el área (…) Son registros de animales conocidos que no se habían visto en la zona y que ahora fueron descubiertas.

“Hemos descubierto una especie nueva para el mundo y la hemos nombrado pantera balamoides y es importante a nivel mundial, porque es una especie nueva para todos, eso siempre es algo emocionante porque nos hace más conocedores sobre lo que habitó en esta área”, señaló.

Zona de hallazgos

En Quintana Roo, los descubrimientos más importantes ocurren en los cenotes de Puerto Morelos y el área de las cuevas subacuáticas de Tulum; son también las áreas más exploradas, esto quiere decir que aún pueden descubrirse muchos más fósiles en partes en donde todavía no llegan los especialistas.

"Tenemos más de 30 especies que no conocíamos que habitaban aquí, a la fecha tres nuevas especies para el mundo, un grupo de humanos pre mayas, de quienes no sabíamos nada de ellos, son los huesos más antiguos del continente americano con antigüedades que van hasta los 13 mil 600 años”, explicó.

Los espeleobuzos cuentan con el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH); fue su arqueóloga subacuática, Carmen Rojas, quien dirigió la excavación de rescate arqueológico en el cenote Pit en el 2011.

El cenote Pit, ubicado en el ejido Jacinto Pat, en Tulum, forma parte de una cueva muy grande que llamada Sistema Dos Ojos, y es el cenote más importante porque es la cueva más profunda de Quintana Roo y de la península de Yucatán. Aloja fósiles de perezosos, también dos especies de gatos grandes como el león americano, que es el gato más grande que ha existido y una nueva especie de panterino o pariente del jaguar.

Otro cenote que también arrojó resultados, en este caso una especie de diente de sable, fue Kin Há, llamado así en honor a quien lo descubrió, King Davison, un europeo que vive en Tulum y es buzo profesional.

No se sabe con precisión las edades de las especies encontradas, pero “el puma estaba en asociación con el mismo sitio de un oso perezoso que fechamos con 10 mil años, en el cenote Zapote de Puerto Morelos, en el cenote Pit tenemos otros datos en donde no sabemos la antigüedad de los gatos, pero sí de los humanos: tenemos un humano con 13 mil 400 años de antigüedad y los mayas llegaron mil 500 años antes de Cristo, es decir, entre tres mil y 3 mil 500 años de hoy”.

“Esta población pre maya la hemos descubierto y dividido en nueve individuos, que ya hemos nombrado como La Señora de las Palmas, El Abuelo del Bernal, El Humano del Pit, Chan Hol Uno y Dos, Pit Uno y Dos, etc, tienen antigüedades desde 13 mil 600 hasta 9 mil años, es decir, llegaron 10 mil años antes que los mayas, por eso es la población pre maya o pre cerámica o pre histórica, no sabemos nada de ella, no hay nada escrito, por eso son pre históricos, y son pre cerámicos porque no contaban con la tecnología para hacer cerámica, como las poblaciones cerámicas que son todas las poblaciones nativas del continente, como los mayas, por ejemplo”.

Para el especialista, las cuevas nos dicen que somos muy frágiles y que nos podemos extinguir, que hay una laguna arqueológica de 10 mil años entre los que tienen nueve mil y los mayas actuales, “de hecho con estudios hemos acortado la brecha tan solo 4 mil años porque hemos comprobado el uso científicamente de las cuevas hace siete mil años, entonces de siete mil a tres mil hay cuatro mil años para encontrar evidencia que hasta ahora no se ha encontrado en el área”.

Lenta difusión

“Nosotros como mexicanos nos tenemos que apurar en descubrir, publicar y divulgar, en este caso a veces tardan demasiados años, pero en específico con pantera balamoides, encontré el fósil en el 2012 y publicamos el artículo en 2018, es mucho tiempo, tenemos que acortar eso a un año, pero con tanta burocracia y escasez de recursos es más difícil”, manifiesta el buzo.

Para saber si es una nueva especie hay que compararla con todo lo conocido y una vez agotado ese recurso, puede inferirse, promover y construir una especie nueva. El especialista escribe un artículo para un grupo de científicos y después lo entrega a una revista especializada, científica, arbitrada, para que sea revisado por gente anónima, especialista en los temas, son ellos quienes lo aceptan o no; “te lo corrigen o no, o tú lo corriges en cuanto a los errores que te señalen, es un proceso que lleva meses solamente la revisión y es hasta que lo aceptan y que se publica que puedo venir yo a platicar sobre el tema”.

Avilés Olguín actualmente participa en la exploración de varios cenotes en diversas áreas; hay un grupo de colaboradores en la comunidad de espeleobuceo que reportan y ayudan en los trabajos especializados, varios proyectos con mamíferos, con estalagmitas, estalactitas orgánicas, las únicas orgánicas del mundo, que es un descubrimiento hecho en Puerto Morelos.

Trabajan también en biología subterránea: “exploramos la cueva con el mayor número de crustáceos primitivos que se han descubierto, que es el único crustáceo en el mundo que es venenoso”.

Aunque la mayoría de los hallazgos han sido realizados entre Puerto Morelos, Solidaridad y Tulum, el especialista asegura que “no podemos inferir nada porque hay una laguna paleontológica y paleoantropológica, lo que sabemos es que en esta zona se ha enfocado la exploración, conforme se exploren áreas de Bacalar o más al norte de Quintana Roo o incluso en Yucatán irá descubriéndose más”.

Apoyo a la investigación científica

“El INAH es el organismo que tiene la facultad de autorizar y regular las investigaciones antropológicas y paleontológicas, esperamos que en un futuro se forme el instituto de paleontología y no que antropólogos tengan que manejar la paleontología”, señaló.

“Trabajamos con el INAH, el Museo del Desierto, con el Museo de Historia Natural de Karlsruhe, Universidad de Heidelberg, en Alemania y con el Instituto de Tecnología de Karlsruhe, es una colaboración multidisciplinaria, institucional e internacional”.

Destacó que pocas personas practican el espeleobuceo en México; “el interés científico en la población es muy poco” y explicó que para especializarse en una labor como la que él hace debe estudiarse biología y después paleontología o bien directamente paleontología, pero por ejemplo solo hay una universidad que imparte la carrera de paleontología y está en Nuevo León.

“Es la triste historia del estado, ya que aquí debería haber la mejor universidad de paleontología del país, también la universidad de antropología biológica del país, porque es lo que encontramos en las cuevas, lo más cercano está en Mérida, que es la Universidad Autónoma de Yucatán, pero todas las carreras en Quintana Roo están orientadas al turismo, entonces aquí debería haber carreras científicas, faltan instituciones de educación superior que enseñen lo que necesitamos saber para estudiar la gran riqueza paleontológica y el yacimiento Quintana Roo, toda esta riqueza de fósiles aún desconocidos porque son 30 especies registradas y tres nuevas para el mundo, pero debe de haber cientos”, manifestó.

Para ser espeleólogo “ese es otro boleto, porque hay que ser buzo, después tener mucha experiencia y tomar un curso de espeleobuceo que es en cuevas, entonces hay que adquirir mucha experiencia, luego tomar cursos de método científico, en mi caso arqueología náutica, arqueología forense, bioarqueología, antropología física forense, osteoarqueología, paleontología, conservación de material fósil...”.

Las pruebas de carbono 14 se hacen en la Ciudad de México, en la UNAM, “pero también hemos estado en Estados Unidos, Australia, Inglaterra, Alemania, porque cuando quieres fechar tus materiales lo que esperas es que sean más o menos de las mismas fechas, confirmar y reconfirmar”.

Destacó la importancia de los científicos alemanes en las investigaciones realizadas: “ellos ya han agotado todos sus sitios paleontológicos y arqueológicos, y están en diversas partes del mundo trabajando en diversas áreas científicas tanto biológicas como sociales, entonces nos hemos aliado con la Universidad de Heidelberg y el Museo de Karlsruhe, con ellos hemos formado equipo y nos ayudan en colaboraciones, entonces son importantes a nivel internacional”.

Hasta la fecha el explorador ha publicado 11 artículos científicos y sus trabajos pueden encontrarse en la página Espeleología Subacuática o en la del Instituto de la Prehistoria de América, ambas en Facebook, también en el canal de YouTube Instituto de la Prehistoria de América o bien en los sitios virtuales del INAH y del Museo del Desierto.