Discriminación en mujeres aumenta con la edad

"Tienen que ser jóvenes y bellas a lo largo de la vida": Sara Berbel

EFE
La Jornada Maya

Madrid, España
Lunes 9 de septiembre, 2019

Cuando Hillary Clinton se presentó a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2008, Rush Limbaugh, un famoso locutor y comentarista conservador preguntó en su programa radial si alguien "de verdad" quería ver "envejecer en directo a una mujer", utilizando su edad como argumento para desacreditarla.

En España, Margarita Salas, reconocida científica, también ha vivido este tipo de descrédito. En una entrevista con Efe en julio, la bioquímica aseguró que en la ciencia no debería haber jubilación y que si de joven era discriminada por ser mujer, ahora, con 80 años, siente lo mismo por el hecho de ser mayor.

Este tipo de exclusión relacionada con la edad se denomina "edadismo", una postura que afecta tanto a hombres como a mujeres, pero que en el caso de las mujeres "está especialmente castigado", según Sara Berbel, doctora en Psicología Social.


Foto: Agencia EFE

"Las mujeres sufren discriminación a lo largo de la vida, pero claramente aumenta con la edad. Es decir, con la edad, las mujeres sufren dos discriminaciones: la que tienen todos los seres humanos por el hecho de hacerse mayores en una cultura en la que esto no está valorado, pero además pesa y se suma la discriminación por el hecho de ser mujer. Ser una mujer mayor es muy distinto de ser un hombre mayor", explica a Efeminista la también gerente de Política Económica y Desarrollo Local del Ayuntamiento de Barcelona.

Esta doble discriminación, asegura Berbel, influye de diferentes maneras en el ámbito laboral, social y familiar de la vida de las mujeres, provocando la reproducción de más estereotipos y marginaciones.

"Hay una depreciación total de las mujeres en la edad adulta. Tienen que ser jóvenes y bellas a lo largo de la vida".

El techo de cristal en el empleo

Berbel, quien en su libro Imbatibles. La edad de las mujeres (Calambur, 2019) habla sobre los prejuicios y temores que surgen después de cumplir los 45 años, menciona que, lamentablemente, la juventud y la maternidad son puntos de inflexión en la carrera profesional de las mujeres.


Foto: Fernando Eloy

"Hay una depreciación total de las mujeres en la edad adulta. Tienen que ser jóvenes y bellas a lo largo de la vida. Además, se sigue creyendo que las mujeres se ocuparán de los hijos y por lo tanto faltarán más al trabajo. Esto es un prejuicio que aún existe y que hace que muchas empresas se nieguen a contratarlas y no es cierto", señala.

Val Díez, presidente de la Comisión de Igualdad de la CEOE, opina lo mismo que Berbel. La Confederación a la que representa publicó en marzo de este año un informe en el que se analiza la brecha salarial de género en España y en el que se determina que las mujeres reciben un 12.2 por ciento menos de retribución que los hombres. Cifra que aumenta a 14.9 por ciento en las mujeres de más de 59 años de edad.

"Cuando cruzamos maternidad y edad vemos que las mujeres mayores vivieron la maternidad de una manera muy diferente a la de hoy. Muchas de ellas renunciaron a su vida profesional totalmente. Mucha gente que estaba preparada dejó de trabajar por cuidar a sus hijos y reengancharse ahora, después de muchos años, es verdaderamente complicado", precisa.


Foto: Fernando Eloy

Por eso, sostiene Díez, es importante trabajar culturalmente con las nuevas generaciones para que comprendan que tener hijos requiere una corresponsabilidad. "Es una tarea compartida que hay que equilibrar dentro de la pareja".

El cambio cultural dentro de las empresas también es "fundamental", precisa la directiva. "Hay que entender que hay que evaluar a las personas por su talento, por su disposición, por sus capacidades y en ningún caso por su género ni por su edad".

Aumento de la violencia sistemática

La discriminación por género y edad que sufren las mujeres se agudiza si son víctimas de violencia machista dentro del hogar.


Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

"Son mujeres (mayores) que han vivido una discriminación continuada en su cotidianidad. Eso ha hecho que tengan interiorizadas una serie de ideas que al día de hoy seguimos manteniendo las personas jóvenes, pero en ellas están muy arraigadas", dice Ana Gil Rituerto, sicóloga del proyecto Hazte visible, hazme visible, un programa de la Fundación Luz Casanova que trabaja con mujeres mayores en situación de violencia de género.


Video: Agencia EFE

En este aspecto, Gil menciona que la violencia que se ejerce hacia las mujeres mayores está muy invisibilizada, pues ellas y su entorno han crecido en una sociedad en la que no se entendía que la violencia contra las mujeres era un problema social, sino una normalidad. "Si sus maridos les pegaban o las obligaban a tener relaciones sexuales tenían que aguantar. Porque ellas tenían que poder dar respuesta a las necesidades de su marido".

Elena Valverde, también de Luz Casanova, señala que a las mayores les cuesta mucho más denunciar porque cuando empezó la violencia, 20 o 30 años atrás, no encontraron ayuda en las autoridades. "Les decían 'no es nada, váyase a su casa, es un problema de familia, soluciónenlo'. Eso al final ha hecho que las mujeres no crean en el sistema judicial".


Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

Otro de los problemas que frena la denuncia es la falta de alternativas de vivienda. Valverde explica que en ese sentido las mujeres mayores también están siendo discriminadas por el sistema. "No hay alternativas de alojamiento salvo las residencias de mayores. Porque lo que dice la Ley es que las mujeres mayores tienen prioridad para acceder a una residencia si están sufriendo violencia y tienen que salir de su domicilio. Pero ellas no quieren ir a una residencia".

"Esas residencias no tienen medidas de protección. Entonces hay que valorar si los mensajes de incentivo de denuncia no ponen en riesgo a estas mujeres, pues si no tenemos alternativas habitacionales ni de acompañamiento ni de red es muy difícil que ellas salgan del círculo de la violencia", sostiene Ana Gil.

Las expertas mencionan que muchas de estas mujeres son discriminadas por sus hijos o sus familias y que no toman conciencia de lo que sucede hasta que sus esposos empiezan a tener problemas relacionados a la edad. "Ellas pasan a ser las encargadas de su deterioro. Los problemas de demencia suelen aumentar la agresividad y es cuando explotan".


Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

"Hemos tenido que vivir de forma oculta"

La invisibilidad como forma de discriminación también afecta a las mujeres mayores lesbianas. Charo Martín, quien ahora tiene 69 años, menciona que este problema es consecuencia del ocultamiento de su vida sentimental que fueron forzadas a tener cuando eran jóvenes. Sin embargo, asegura, ahora es necesario que se las reconozca como población para que se habiliten recursos especializados relacionados a su edad.

"Yo siempre he tenido coraje y eso me ha permitido vivir como he querido, pero todo eso ha estado unido a una ocultación de mi vida íntima", cuenta. "Durante mi juventud -recuerda- tuve que estar muy atenta, en el trabajo no podía explicitar cuál era mi orientación sexual para evitar ser más discriminada".

Muchas mujeres lesbianas, a diferencia de Charo, han decidido seguir ocultas en la tercera edad por miedo a las críticas. "Siempre han vivido discriminación y odio. Si ya eras rarita de joven; ahora de vieja, más rara. Eso es lo que les dicen", señala Federico Armenteros, presidente de la Fundación 26 de Diciembre, que trabaja con mayores LGBT. Por esta razón, sostiene, pocas acuden a los eventos que realiza la entidad.


Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

"La inmensa mayoría no va a los servicios sociales, están encerradas en sus casas para que nadie sepa nada. Tenemos que hacer algo con ellas, es una población oculta en el momento más vulnerable de su vida", enfatiza Armenteros.

Charo, por su parte, cree que el acompañamiento y visibilización es importante, pues, a diferencia de las mayores heterosexuales, las lesbianas suelen ser abandonadas por sus familias.

Visibilizar a las mujeres y valorar su experiencia

Las expertas consultadas por Efeminista coinciden en que el primer paso para acabar con estas discriminaciones es la visibilización de las mujeres mayores.


Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

"Tenemos que ser capaces de visualizar mujeres que ya han dejado la juventud y que son grandes expertas, grandes científicas, filósofas. Tenemos que ser capaces de tener en nuestra mente mujeres de diversas edades que son potentes, intelectualmente activas y mostrarlas al mundo", señala Sara Berbel.

Hay que empezar -asegura Berbel- por incluirlas en los libros de texto. "Nuestros niños y niñas ya crecen aprendiendo que son los hombres los que están en la ciencia, en la cultura, en la política, en el ámbito público".

En el ámbito empresarial, Val Diez, de la CEOE, apunta a la implementación de bonificaciones para incentivar la contratación de personas maduras y que "no se vean expulsadas del mercado laboral".


Foto: Rodrigo Díaz Guzmán

Federico Armenteros, de 26 de Diciembre y Ana Gil, de Luz Casanova, enfatizan en la necesidad de que se asignen más recursos para llevar a cabo proyectos de acompañamiento y servicios especializados para mujeres mayores LGBT o que son víctimas de violencia de género.