El rezago social sólo se abatirá con una reforma fiscal: Tello

La economía seguirá arrastrándose si se pospone ese giro, advierte el ex secretario

Roberto González Amador
La Jornada Maya

Ciudad de México
Lunes 14 de octubre, 2019

La única vía para comenzar a resolver los enormes rezagos sociales que enfrenta el país es con un aumento en el gasto público. Y para financiarlo de manera sana es necesario emprender una reforma tributaria desde ahora y no dentro de tres años, como ha planteado el gobierno.

Carlos Tello Macías, profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), premio Universidad Nacional y ex funcionario público en años de profunda crisis económica, redondea: "Sin crecimiento económico no hay desarrollo. Es importante crecer y hacerlo en cierta dirección".

Ex embajador en la Unión Soviética, Cuba y Portugal, Tello Macías dice a La Jornada: sin reforma fiscal no habrá mayor crecimiento económico. Posponerla, añade, significa que la actividad seguirá arrastrándose, con tasas de desempeño que, como las que se han registrado en las pasadas tres décadas, no duda en calificar de mediocres.

"Llevamos desde mediados de la década de los años 80 del siglo pasado con un crecimiento mediocre, apunta el profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. Entre 1983 y la fecha, añade, el producto interno bruto (PIB) por persona ha crecido, en promedio, por debajo de uno por ciento anual. En los 48 años transcurridos entre 1934 y 1982 estuvo por encima de tres por ciento al año.

"No sólo la economía mexicana no ha tenido un comportamiento satisfactorio, sino que las condiciones generales de existencia de la población en su conjunto no han mejorado", resume Tello, quien durante el gobierno del ex presidente José López Portillo (1976-1982) fue secretario de Programación y Presupuesto y director del Banco de México.

"Si queremos mejorar las condiciones generales de existencia de la población, la economía debe crecer y hacerlo a un ritmo acelerado y sostenido. Para esto es necesario llevar a la práctica una reforma fiscal en la que se defina claramente cómo gastamos, dónde debemos gastar y cómo vamos a obtener los recursos para ese gasto. En ese orden".

Se refiere a la decisión del presidente Andrés Manuel López Obrador de no proponer cambios fiscales sino hasta cumplido el tercer año de gobierno y de no aumentar la deuda pública, que ahora ronda 45 por ciento del PIB.

El gasto público, que no se ha activado todavía, jala al privado. La prueba está, dice, en que no hay inversión privada, en que todo está estancado.

"Los importantes rezagos sociales y la falta de crecimiento sólo se van a poder atender con gasto público, que debe estar bien financiado. Esto entraña una reforma tributaria y limitar los candados a la contratación de deuda pública; tenemos margen para un mayor endeudamiento".

¿Cuál es ese margen?
Ahora la deuda representa alrededor de 45 por ciento del PIB. Podemos 10 puntos más, que llegue a 55 por ciento. Los recursos derivados de una reforma fiscal y de contratación de deuda deben estar orientados a desarrollo social, incluyendo educación y salud; a infraestructura, al uso y aprovechamiento de agua, energía, petróleo, generación de energía eléctrica, comunicaciones y transportes, y lo que se pueda en materia de informática. Esa es la infraestructura básica, y ahí debe estar orientado el gasto.


¿Es un error posponer una reforma fiscal?
Este gobierno debería empezar ya a llenarse de recursos para financiar un mayor gasto en desarrollo social e infraestructura básica.


¿Cuál es el riesgo de posponer esa decisión?
Si yo no como hoy, ya afecté mi salud. Si como mañana el doble, no voy a mejorar porque ya perdí. Cada día cuenta y va a ser más difícil y complicado superar la situación. Hay que empezar a echar a andar las cosas. Si yo gasto en una carretera, el gasto público se convierte en el ingreso de las empresas. Si yo le doy beca a un estudiante, ese alumno va a comprar comida, pantalones, y eso va a dar a las empresas productoras de pantalones y de comida.


¿Cómo obtener los recursos?
Por la vía tributaria. Primero, mejorar los que tenemos. Segundo, introducir nuevos. Es increíble, pero los tributos en México, como proporción del PIB, han estado muy estables, no han crecido. El crecimiento que se dio con las reformas del ex presidente Enrique Peña Nieto fue, en parte, porque se cambió la clasificación. Lo que era antes un producto o un derecho que pagaba Petróleos Mexicanos se convirtió en un IEPS (impuesto especial) de diésel y gasolina.

También es necesario aumentar las tasas, sobre todo en las personas. En México se llegó a pagar hasta 50 por ciento de los ingresos de una persona física. Pero se ha ido reduciendo y ahorita está alrededor de 30 por ciento. Y luego, introducir más, sobre todo asociados con el patrimonio, con la propiedad, con el capital. Por ejemplo, las herencias y legados no se cobran, y es como se transmite la riqueza de un padre a un hijo y luego a un nieto.


¿Qué opina de la visión del gobierno de que con las solas acciones contra la corrupción y la evasión de impuestos es posible obtener los recursos para financiar programas sociales?
No soy un experto en corrupción, pero imagino que hay un margen importante para reducirla. Ahí hay un montón de dinero que puede ser utilizado, pero también eso lleva tiempo. También se evaden muchos impuestos. Eso va a ayudar, pero pienso que no es suficiente. Hay que hacer más, y ahí entran los nuevos impuestos. También hay que quitar ese candado de no más deuda.


Quizá el gobierno considere que si contrata más deuda va a ser castigado por las calificadoras.
No. Hay margen. Estamos hablando de 10 puntos del PIB y de saber utilizarla muy bien. Que el país se endeude para inversiones productivas. Si se contrata deuda para construir carreteras, esas obras van a generar recursos que van a contribuir a pagar esa deuda. Un gobierno o una empresa usan el crédito para actividades que generan recursos para pagar esa deuda. Si el gobierno se endeuda para aumentar la red de carreteras, esa red va a generar recursos.


¿Qué va a pasar si se pospone por tres años una reforma fiscal y no se contrata más deuda pública?
Vamos a seguir arrastrándonos.


¿No habrá más crecimiento?
No, porque lo que determina el crecimiento es la formación de capital. Si no hay formación de capital, no hay crecimiento.

El desarrollo combina el crecimiento con la justicia social, no sé por qué se empezó a polemizar eso. Son dos cosas complementarias. Desarrollo es crecimiento económico y justicia social.