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Jairo Magaña
05/03/2026 | San Francisco de Campeche
Mientras en el último Martes del Jaguar señalaron que la construcción de la Cementera Cruz Azul, en Seybaplaya, avanzaba “con pasos firmes”, un centenar de trabajadores se manifestó, paró las obras y la bloqueó por la falta de pagos, después de tres semanas de labores.
Los quejosos aseguraron ser más de 100 obreros, entre albañiles, herreros, carpinteros, electricistas, ayudantes en general, que no han visto un solo peso de su esfuerzo y no han podido llevar comida y sustento a sus hogares.
Los trabajadores dijeron que desde hace días les prometen que “hoy sí va a caer”, pero simplemente no les cumplen. Cansados, preocupados y nerviosos por la falta de dinero, advirtieron que si esta noche no les pagaban, este viernes aumentaría la presión para que la cementera mandara a un representante para arreglar dicho problema.
Los trabajadores, casi todos oriundos de Seybaplaya, señalaron a la empresa Sefasur por originar el conflicto laboral por incumplimiento.
Destacaron que desde finales de año pasado comenzaron a sufrir con los atrasos en los pagos, generando problemas en la economía de las familias de los trabajadores; sin embargo, ahora es insostenible para algunos obreros, los cuales han pasado días de intranquilidad, ya que han caído en los préstamos o empeño de bienes de sus viviendas.
Mencionaron que los representantes de Sefasur, al contrario de controlar a los obreros, algunos recibieron amenazas de despido en caso de realizar la manifestación, y varios empleados decidieron levantar la voz por ellos y por el grupo, pues afirmaron que es injusto el despido por quejarse.
Señalaron que hacen el trabajo del día, a veces más, y no se quejan, pero es necesario que la empresa sea más solidaria con sus trabajadores, pues básicamente ellos son quienes realizan la obra y la construcción de un patrimonio que finalmente no es de ellos, sino de los empresarios.
En el tiempo que los trabajadores han permanecido de brazos caídos, ningún representante intentó hablar con ellos, dejaron que la manifestación pasara por sí sola, y tampoco hubo algún argumento o respuesta a medios de comunicación.
Edición Estefanía Cardeña