Opinión
Edgar Fernando Cruz
28/04/2026 | Mérida, Yucatán
El hallazgo de agentes de la CIA operando en territorio estatal no es un tema menor; es una infiltración acordada que pasó por encima de la silla presidencial. Chihuahua ha dejado de estar en el norte para ponerse en el centro de todas las miradas tras una acción que vulnera el pacto federal.
La gobernadora Maru Campos prefirió declinar la invitación al Senado, evitando el careo con las comisiones de Puntos Constitucionales y Seguridad Pública. Bajo el argumento de proteger el "debido proceso" de su nueva Unidad Especializada, la mandataria intentó frenar el "paredón político" en puerta y que tarde o temprano ocurrirá. Sin embargo, en política, el vacío que deja la ausencia llena la sospecha.
La crisis alcanzó su punto de ruptura con la renuncia pública de César Jáuregui Moreno, fiscal general de Chihuahua. En una conferencia que tuvo tintes de mea culpa, Jáuregui dejó al descubierto a la propia gobernadora con una salida de fuga. Intentando contener el daño, la comisionada Wendy Chávez presentó una cronología que busca exculpar a Campos, señalando que el Comisionado Estatal de Investigaciones no informó a sus superiores y que los agentes extranjeros operan "extraoficialmente" y vestidos de civil.
Pero la realidad es terca. El hecho de que no fuera la DEA, sino la CIA, cambia el panorama totalmente. Esta intromisión nos asoma a un reordenamiento de la estrategia de nuestros vecinos: la posible declaratoria del narcotráfico como terrorismo. Es una cachetada no solo a la soberanía, sino a la SEDENA, a la Cancillería y a la Secretaría de Seguridad. Washington respondió con diplomacia tibia, mientras aquí la herida queda abierta.
La no intervención es la columna vertebral de nuestra Constitución. Es un principio de dos vías: ni intervenir en lo ajeno, ni permitir que nadie pise lo nuestro. En este sexenio, ese precepto ha sido el escudo principal ante las amenazas de Donald Trump. Hoy, lo ocurrido en Chihuahua es una grieta profunda en ese discurso. Ante esto, la Presidenta ha sido tajante: la ley es la ley. No hay espacio para interpretaciones.
El choque que viene es inminente y nos dejará ver, con total nitidez, el carácter y el estilo de la Presidenta. Por autoridad y por mensaje a todo el país, su respuesta será contundente. No puede ser tibia. Estamos ante una operación política de alto calado, donde la fuerza de la Fiscalía General de la República dictará el veredicto final sobre un estado que, a ojos del centro, ha cruzado la línea roja y que tendrá un juicio que dejará herida profunda tanto para la 4T como para la oposición. Aquí nadie gana o depende mucho del manejo legal engarzado a lo político. En este entramado brillarán también los equipos estratégicos de comunicación del cuadrángulo, Chihuahua, Gobierno federal y fiscalía general, el congreso y la diplomacia o dureza de Estados Unidos y su agencia de investigación política y contraterrorista la CIA
¿Tendrá esto impacto electoral? Sin duda. Chihuahua atraviesa una etapa política peleada y marcada por los fantasmas de gobernadores anteriores. El sentido del voto dependerá de cómo se maneje la verdad en los próximos días. La flecha de la responsabilidad apunta a la fiscalía local y a los operadores estadounidenses que, con métodos de corrupción, vulnera nuestra frontera.
La soberanía no se negocia por conveniencias locales; se defiende con el peso del Estado. La historia apenas empieza a escribirse y Maru Campos está en una encrucijada: o desnuda los hechos o paga los platos rotos de una traición al pacto nacional.
Paso de gato
¡Acapulco brilla de nuevo! Con el pie derecho y una energía envidiable, arrancó el Tianguis Turístico en el puerto guerrerense. El éxito no es menor: la presencia de los 32 estados de la República confirma que México está listo para comerse al mundo. Los ojos están puestos en Colombia y Brasil, naciones invitadas que se han convertido en el blanco estratégico para conquistar el mercado latinoamericano.
No es para menos. El turismo es el motor que genera casi 9 por ciento del PIB nacional, y tras tiempos de incertidumbre, la gestión de Josefina Rodriguez Zamora al frente de la Secretaría de turismo ha logrado relanzar con fuerza y visibilidad a una industria que parecía abandonada a su suerte. Hoy, el turismo vuelve a ser prioridad nacional.
En este escaparate mundial, los reflectores se posaron sobre el sureste. Yucatán, Campeche, Chiapas y Quintana Roo deslumbran al mundo con el Tren Maya, consolidando una de las rutas arqueológicas más imponentes del planeta. Pero la joya de la corona en esta edición es el Turismo Comunitario. Si en otras épocas la apuesta fue lo ecológico o la aventura, hoy el corazón de la oferta es la vida cultural de nuestra raíz; ese arte y cotidianeidad de las comunidades que nos dan identidad.
Ya veremos los resultados y los beneficios para que ese 9 por ciento del PIB se note.
Edición: Fernando Sierra