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Irán: un dique contra el imperialismo y el sionismo

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Foto: Reuters

De acuerdo con la Organización de Cooperación Islámica, hay aproximadamente 2 mil millones de musulmanes en el mundo, con lo que se sitúa como la segunda religión más grande del planeta, sólo después del cristianismo. 

En el Islam existen tres grandes ramas o corrientes: los Sunitas (aproximadamente 85 - 90 por ciento), los Chiitas (10 - 15 por ciento) y los Drusos (0.075 por ciento).

Tras la muerte del profeta Mahoma, en el año 632 d.n.e., la comunidad musulmana enfrentó una crisis sucesoria por el liderazgo. La mayoría respaldó la elección de Abu Bakr, quien fuera amigo cercano y suegro de Mahoma, como el primer Califa.

Otro grupo minoritario, eligió a Alí Ibn Abi Tálib (primo y yerno del profeta Mahoma casado con su hija Fatima), quienes fueron conocidos como Shiat Ali (partidarios de Alí), y son el origen de la rama conocida hoy como Chiita. Años más tarde, Alí Ibn Abi Tálib se convirtió en el cuarto Califa.

Los Chiitas son mayoría poblacional en Irán, Irak, Azerbaiyán y Bahréin. Existen grandes comunidades de esta rama en el Líbano, Yemen, Pakistán, Arabia Saudita, Kuwait, Siria, Afganistán, Turquía India e Indonesia.

En 1941 el Sha (que en persa significa rey o emperador) Mohammed Reza Pahlavi ascendió al trono del llamado Estado Imperial de Irán, una especie de monarquía parlamentaria. 

El 15 de marzo de 1951 el Parlamento iraní, impulsado por Mohammed Mossadegh, aprobó por unanimidad la nacionalización de la Compañía Petrolera Anglo-Iraní (ahora conocida como BP), controlada por Gran Bretaña. El mes siguiente, el Parlamento eligió democráticamente a Mossadegh como Primer Ministro, a quien el Sha intentó deponer en varias ocasiones, pero la presión popular lo impidió. 

Como era de esperarse, la nacionalización provocó un boicot económico internacional y, finalmente, en 1953 el ejercito iraní, dirigido por agentes de la CIA y del Reino Unido ejecutó el golpe de Estado que derrocó a Mosaddegh. Con esto el Sha se afianzo en el poder, lo centralizó y atrajo a las compañías petroleras extranjeras de vuelta a la industria del país a través del Acuerdo de Consorcio de 1954.

El Sha estrechó lazos con el estado sionista de Israel, al grado de que el Mossad, con Yitshak Shamir a la cabeza, le ayudó a construir y consolidar a su temible y sanguinaria policía secreta conocida como Savak. A la par, se dio a la tarea de occidentalizar al país (importando modelos de EU y Europa) y modernizó al ejército hasta convertirlo en el quinto mejor de la década de los 70. Por esas fechas se acuñó el término del Eje Tel Aviv-Rabat-Teherán para referirse a los guardianes de los intereses imperialistas de EU e Inglaterra en la región del Medio Oriente. 

Durante su gobierno, el Sha permitió a las empresas transnacionales todo tipo de saqueos a los recursos naturales iraníes, reprimió salvajemente a los opositores y miles se vieron forzados a emigrar hacia países europeos. 

Durante 1977 y 1978, se desarrollaron cientos de movilizaciones en contra del régimen represivo del Sha. El dictador respondió con mayor represión y el 8 de septiembre de 1978 el ejercito iraní llevó a cabo la masacre de la plaza Jaleh en Teherán. Nunca se conoció el número exacto de muertos, pero opositores al régimen y periodistas internacionales afirmaron que el ejército iraní masacró a mansalva a cientos de manifestantes.

El descontento popular por la represión, la desigualdad económica y la occidentalización del país provocó la llamada Revolución Islámica que el 16 de enero de 1979 obligó al Sha Reza Pahlevi a abdicar y abandonar Irán rumbo al exilio, dejando el poder en manos de un Consejo de Regencia. Durasnte su exilio, el Sha compró una mansión en Cuernavaca y otra en Acapulco, México, donde vivió un tiempo.

El líder opositor, Ayatolá Ruhollah Musavi Jomeini, acompañado de otros altos dirigentes, regresó de su exilio en Paris y fue recibido en Teherán por miles de manifestantes. 

El 30 y 31 de marzo de ese año se llevó a cabo un referéndum nacional con el objetivo de establecer una República Islámica. El 2 y 3 de diciembre otro referéndum popular aprobó la Constitución republicana y teocrática donde Jomeini se convirtió en Guía de la Revolución. Así nació la actual República Islámica de Irán.

La Revolución del Ayatolá Jomeini significó el reemplazo de una monarquía autoritaria, abiertamente prooccidental, por una teocracia islamista y antioccidental, basada en la tutela de los Juristas Islámicos. Finalmente, el régimen teocrático fue votado y avalado mediante referéndum por el pueblo iraní, en pleno ejercicio de su libre determinación. 

Al margen de la filias o fobias que pueda causar un régimen teocrático para cualquier analista occidental, queda bastante claro que el pueblo y gobierno de la República Islámica de Irán hoy por hoy se han convertido en un verdadero baluarte y dique de contención contra las agresivas aspiraciones políticas, militaristas y económicas del imperialismo de EU y su lacayuno socio, el estado sionista de Israel. Se impone brindarle nuestro reconocimiento y solidaridad activa en su cruzada contra los genocidas Donald Trump y Benjamín Satanyahu.

contacto@lajornadamaya

Lea, del mismo autor: Donald Trump, un líder divino

Edición: Fernando Sierra


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