Economía y medio ambiente: avances y retrocesos

Es difícil continuar quemando carbón, petróleo o gas para generar energía

Javier Becerril*
Foto: Archivo
La Jornada Maya

Miércoles 12 de febrero, 2020

La economía es la ciencia social que tiene como objetivo explicar cómo las sociedades deciden qué, cómo y para quién producir, por lo tanto, estudian a los individuos, empresas, gobiernos y sociedad en general sobre cómo toman las decisiones de los recursos escasos, y la influencia de los incentivos en sus decisiones.

Por más de 240 años desde que Adam Smith publicó su libro La riqueza de las naciones (1776), considerado como el padre de la economía, se ha publicado una infinidad de literatura sobre economía, de la que han emanado un cúmulo de puntos de vista, conocidos como escuelas de pensamiento o teorías.

Históricamente, en las diferentes escuelas de pensamiento: Fisiócratas (que trabajaron sobre la contribución del excedente agrícola y la división social del trabajo en las ciudades, en la Francia del siglo XVIII), o Adam Smith (con la riqueza de las naciones, 1776), o David Ricardo (con las ventajas comparativas del comercio internacional, 1817), o Thomas R. Malthus (sobre el crecimiento de la población versus los alimentos, 1798), en sus ensayos y principios teóricos no consideraron la preocupación por el medio ambiente, todos ellos escribieron antes de que se establecieran los postulados de la Ley de la Termodinámica (1840), pero eso no se aplica ni a Karl Marx, ni a los economistas neoclásicos como Leon Walras (elementos de la economía pura, 1874) o William S. Jevons (teoría de la utilidad marginal, 1871), todos ellos autores de la segunda mitad del siglo XIX.

Ahora bien, la primera ley de la termodinámica, publicada en 1840, dice que la energía se conserva, por tanto, la del petróleo (del carbón o del gas) quemado, no se pierde, sino que se transforma en calor disipado por la segunda ley o postulado de la termodinámica.

Así entonces, la preocupación por el medio ambiente es relativamente reciente, pues surgió a raíz de las crisis ambientales de inicios del Siglo XX. Dado el interés de esta nota, nos centramos en las escuelas que han estudiado la economía y el medio ambiente: Economía de los Recursos Naturales, Economía Ambiental, Economía Ecológica, Economía Verde y Economía Circular, estas dos últimas con gran incidencia en el cambio económico, tecnológico y la política económica global del Siglo XXI. Escuelas de pensamiento que han logrado incidir en muchas economías nacionales y la creación de diversos mecanismos o políticas económicas, así como la creación de organismo e instituciones, muchos de ellos de corte internacional: Reduction of Emissions form Deforestation and Forest Degradation (REDD+), por mencionar una acción.

Es difícil de entender que la llamada 4T ignore décadas de acumulación de conocimiento de las escuelas de pensamiento de economía y medio ambiente. Es impensable que se Ignoren iniciativas internacionales para mitigar y adaptarse al Cambio Climático (CC) —que México firmó y ratificó— sobre la reducción de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI).

Planta de generación de energía eléctrica

Sin lugar a duda estamos en un escenario de claros avances en el pensamiento económico y retrocesos en la toma de decisiones del Ejecutivo Federal: con la primera piedra para puesta en marcha de la planta de generación y transmisión de energía eléctrica en Mérida, por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) usando combustibles fósiles, o la imposición del proyecto del Tren Maya con uso de fuente de energía, una vez más, a base de combustibles fósiles.

Por otra parte, el rotativo español, El País, publicó el 8.02.2020 lo que ellos consideraron la Zona Cero de los efectos del CC en una bahía de Honduras, donde el mar se ha comido por lo menos un tercio del pueblo Cerdeño en apenas tres décadas, esto es una muestra fehaciente de los efectos del CC en países vulnerables como México. En este mismo tenor, el economista Gabriel Quadri De La Torre publicó el 6.02.2020 en El Economista sobre la “Devastación en la península de Yucatán”. Valdría la pena que Ejecutivo Federal considere en sus decisiones de inversión a las universidades públicas y centros de investigación o a los organismos internacionales que han tenido un avance significativo en el entendimiento de lo que es transitar de un Modelo de Economía Lineal a una Economía Circular, de los instrumentos de medición hacia el sendero de una Economía Verde. Todo ello en pro de un desarrollo sustentable, o como lo escribió en su momento el prestigiado economista Don Víctor Urquidi: un desarrollo menos sucio.

Avances en ciencia y tecnología en México y en otras naciones y retrocesos en la toma de decisiones en manos del Ejecutivo Federal. Es difícil continuar con la tecnología del siglo XIX quemando carbón, petróleo o gas para generar energía. Es imposible pensar en implementar un simple y minimalista Análisis Costo-Beneficio (ACB) de escala unicriterio para decidir la inversión del Tren Maya. En este proyecto no se aclara quiénes serán los beneficiados directamente del esperado “desarrollo”. Para ilustrar con un simple ejemplo: ahora en Mérida existen diversos centros comerciales de talla mundial, pero desafortunadamente inaccesibles para muchos habitantes de los pueblos originarios mayas y que viven en la periferia de Mérida.

*Profesor-investigador de la Facultad de Economía, UADY.

Mérida, Yucatán
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