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21/03/2026 | San Francisco de Campeche
En el marco de la Novena Sesión Ordinaria, la diputada Ena América García García presentó en tribuna una iniciativa con proyecto de decreto para reformar el Código Penal del Estado y la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, con el objetivo de fortalecer la forma en que la ley define y sanciona la violencia vicaria, eliminando elementos ambiguos que pueden limitar su correcta aplicación.
Esta propuesta fue construida de manera conjunta por las y los diputados José Antonio Jiménez Gutiérrez, Omar Alberto Talango Cervantes, Dalila del Carmen Mata Pérez, Ismael López Garcés, Balbina Alejandra Hidalgo Zavala, Mayda Aracely Mas Tun, Gaspar de Jesús Nah Miss, Daher Antonio Puch Rivera, Ena América García García y María del Carmen Ávalos Trujillo, como parte de un esfuerzo legislativo para reforzar la protección de las mujeres y la niñez en Campeche.
La iniciativa plantea precisar la redacción del Código Penal para que el delito quede claramente establecido cuando una persona utilice, manipule, retenga, sustraiga o cause daño a hijas e hijos con el propósito de afectar a una mujer.
De igual manera, se armoniza la definición en la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, asegurando que ambas normas sean coherentes y efectivas, ya que la violencia vicaria es una de las formas más crueles de agresión: no busca dañar directamente, sino a través de lo más valioso para una madre, sus hijas e hijos.
En muchos casos, este tipo de violencia queda en zonas grises de la ley, lo que dificulta su sanción. Por ello, la iniciativa responde a la necesidad de contar con normas claras, precisas y sin vacíos, como lo han señalado instancias nacionales y criterios judiciales.
Una mejor redacción legal no es un aspecto menor, sino lo que permite que la justicia actúe con firmeza. Estas modificaciones no solo protegen a las mujeres, al reconocer y atender una forma de violencia históricamente invisibilizada, sino también a niñas, niños y adolescentes, al impedir que sean utilizados como instrumentos de daño, manipulación o control en conflictos familiares.
En ese sentido, la reforma coloca en el centro el interés superior de la niñez, garantizando su derecho a vivir en entornos seguros, estables y libres de violencia.
Detrás de esta reforma hay una realidad que no puede ignorarse; por ello, fortalecer la ley no es solo un acto jurídico, sino también un acto de responsabilidad con las mujeres, la niñez y la justicia.
Edición: Emilio Gómez