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Jairo Magaña
03/04/2026 | San Francisco de Campeche
En las calles de Santa Ana, Samulá, del Centro Histórico, San Román y Santa Lucía, se escuchaban latigazos y los gritos de los guardias romanos: “Camina, levántate”. Los fieles católicos observaban sin intervenir; incluso algunos mostraban cara de asombro e indignación. La representación del Viacrucis sigue cumpliendo su objetivo: mostrar el sufrimiento de Cristo por sus hermanos.
Resguardados entre un tumulto de gente, los organizadores pedían respetar la soga con la cual rodeaban a los intérpretes de tan salvaje demostración. Esos gritos de advertencia para los presentes se confundían con las indicaciones que los guardias le ordenaban al nuevo Cristo, también con el llanto de quienes dieron vida a María, María Magdalena y demás extras de la escenificación.
Foto: Fernando Eloy
Los sacerdotes de las iglesias de dichos puntos mencionados, siempre al pendiente, hicieron todo el recorrido caminando a un lado o delante de quienes iban, indicando con latigazos el levantarse o caminar. Hubo incluso algunos soldados que interactuaron con el público que no aguantaba las ganas de acercarse al Cristo.
En cada uno de los puntos, el recorrido de la representación de la Pasión de Cristo duró entre dos y tres horas, algo para lo que los actores principales y extras se prepararon durante al menos dos meses. Según cada agrupación católica, se hacen ensayos de la escenificación, pero también cumplen con un régimen de oración.
Sin embargo, también destacó la baja afluencia en comparación con otras ocasiones. El Viacrucis, hasta hace una década, se realizaba como punto principal en la Catedral de Campeche; la cruz se cargaba por calles del Centro Histórico, aprovechando la presencia de cientos de turistas.
Posteriormente se decidió llevar esta representación a los barrios tradicionales y, posteriormente, incluso a lugares más lejanos como la Comisaría de Chiná y Samulá. Hace unos siete años, poco antes de la pandemia, varias iglesias decidieron hacer su Viacrucis a petición de la feligresía.
Este año, se hizo en al menos cuatro puntos diferentes, con la presencia de los integrantes de su comunidad católica como testigos.
El punto álgido del Viacrucis terminó con la crucifixión, lo destinado para Jesús por Dios Padre, pues el sacrificio de su vida iba a limpiar a las nuevas generaciones del pecado original con el que todos nacen, y les daría la oportunidad de hacer una muestra de vida para alcanzar el paraíso, al lado del Señor.
El Viacrucis (del latín “camino de la cruz”) es una devoción católica que conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús a través de 14 estaciones. Se celebra tradicionalmente los viernes de Cuaresma y especialmente el Viernes Santo, meditando el recorrido desde la sentencia de Pilatos hasta la sepultura.
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Edición: Estefanía Cardeña