Campeche > Sociedad
Jairo Magaña
21/04/2026 | San Francisco de Campeche
Alumnos de la Normal Superior de Hecelchakán Justo Sierra Méndez bloquearon de manera intermitente la carretera federal Mérida-Campeche, a la altura del ingreso al municipio en ambos sentidos.
Los alumnos están cobrando peaje a los automovilistas y piden a la gobernadora Layda Sansores que cumpla con sus demandas plasmadas en el pliego petitorio académico, entregado hace ya algunas semanas, en el que piden mejoras en la infraestructura y más presupuesto alimenticio, pues sólo hay 50 pesos diarios para tres comidas al día.
Foto: Fernando Eloy
Entre las mantas colgadas hay consignas como “El pueblo no debe tener a sus gobernantes; los gobernantes deben tener al pueblo”.
Lo que inició como una movilización estudiantil derivó en una jornada de tensión y violencia en Hecelchakán, pues radicalizaron sus protestas, dejando un saldo de daños materiales y agresiones a la ciudadanía. Bajo el argumento de un presunto incumplimiento de compromisos por parte de las autoridades estatales, grupos de encapuchados tomaron el control de las principales vías de comunicación, recurriendo a tácticas de confrontación que han generado un enérgico rechazo social.
Desde las primeras horas del día, los manifestantes paralizaron la circulación en la carretera federal Campeche–Mérida. El bloqueo, establecido en ambos sentidos, no solo impidió el libre tránsito, sino que se convirtió en un punto de presión donde se exigían cooperaciones económicas obligatorias a los conductores para permitir el paso intermitente. Los retrasos kilométricos y la desesperación de los viajeros fueron factores de una escalada de hostilidades que pronto se trasladó a la mancha urbana.
El foco de mayor peligro se concentró en la avenida Juan Pacheco Torres, donde la protesta perdió cualquier matiz pacífico. En este punto, los normalistas utilizaron troncos, piedras y bombas molotov para asentar su presencia. La situación alcanzó un nivel crítico cuando los manifestantes arremetieron contra vehículos particulares y agredieron físicamente a una familia local, así como a un ciudadano que intentaba transitar por la zona.
A pesar de que sectores oficiales señalan que se han cumplido diversas demandas y se han entregado apoyos económicos de manera regular, el grupo de presión insiste en la falta de respuesta gubernamental. Esta postura ha sido severamente cuestionada por los habitantes de Hecelchakán, quienes califican a los responsables como “pseudoestudiantes”, señalando que sus métodos vandálicos desvirtúan cualquier causa legítima y ponen en riesgo la integridad de terceros.
Edición: Estefanía Cardeña