Campeche es la entidad del país con más alto porcentaje en su población, de 20 años y más, con diagnóstico previo de diabetes, con 14 por ciento; le siguen Tamaulipas, Hidalgo, Ciudad de México y Nuevo León, de acuerdo con los resultados de la última Encuesta Nacional de Salud 2018.
En 2019, la entidad ocupó el primer lugar a nivel nacional por número de muertes asociadas a la diabetes mellitus, considerada dentro de la gama de Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNT).
En números, hay una población de 244 mil 699 pacientes con diagnóstico previo de diabetes, de estos, 9 mil 688 están en tratamiento controlado a través de la Estrategia Nacional para la Prevención del Sobrepeso, Obesidad y Diabetes de la Secretaría de Salud Federal.
En los informes diarios del seguimiento a la contingencia nacional por la pandemia, 45 por ciento de los decesos en la entidad está asociado a complicaciones derivadas de enfermedades crónicas como la diabetes.
Este 14 de noviembre es el Día Mundial de la Diabetes (DMD), instaurado por la Federación Internacional de Diabetes (FID) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1991.
En pandemia, menos diabéticos en hospitales
Manuel Vargas Martínez, oriundo del municipio de Champotón, pero con más de 20 años radicando en la Ciudad de México, es uno de los testimonios que demuestra que los pacientes con enfermedades crónicas son los más afectados por los nuevos virus. No asistió al médico durante el desarrollo de una herida pequeña, pero al ser diabético, esta herida creció desde su tobillo hasta la rodilla y el primer diagnóstico fue amputarle la pierna.
Al tener comunicación con su familia en Champotón, municipio del estado de Campeche, fue trasladado con ayuda de uno de sus hermanos a la entidad para buscar una segunda opinión. El panorama fue diferente, le ofrecieron un tratamiento en el hospital especial Vossan que le salvó la pierna luego de una recuperación de siete meses, intensivos cuidados y curaciones, así como una alimentación que al final lo estaba desesperando.
Reconoció que al principio tuvo fuerza de voluntad, la dieta estaba basada en verduras y legumbres, cero grasas, nada de carnes rojas, cero alcohol sobre todo, entre otras medidas que mantuvieron nutrientes en su cuerpo. Las curaciones en casa: separar tejido muerto, retirar exceso de sangre y colocar recubrimientos con extremo cuidado.
“El último mes fue el peor, sentía que ya podía hacer más cosas además de caminar, ya quería regresarme a la ciudad pues ahí tenía mi negocio y me estaba quedando sin dinero, necesitaba regresar, ya no quería más comida de enfermo porque me ponía de mal humor, al grado que discutí con mi hermana, ella me cuidó la dieta y mis curaciones durante siete meses”, dijo.
Hoy ya en la Ciudad de México, y gracias a un contacto que le dio el angiólogo que lo atendió en Campeche, don Manuel sigue un tratamiento similar; la dieta es la misma pues el nuevo doctor que lo atiende le explicó que es la que debe seguir un paciente con diabetes para resistir tratamientos paralelos por heridas.
“Si no hubiera sido por esa dieta y los cuidados de mi familia, hubieran tenido que amputarme la pierna, porque me explicaron que en la Ciudad de México lo que hicieron fue que no me querían dejar mucho tiempo internado por la pandemia y yo estoy considerado como sector de riesgo”, finalizó.
Edición: Elsa Torres
Puebla rescata un punto en su encuentro contra Querétaro
La Jornada
La ANIPA cuestiona el respaldo a Xcaret tras el fallo de la SCJN y la usurpación política de las comunidades originarias
Patricia Vázquez
La herramienta le dio al venezolano Albert Suárez su primer salvamento como profesional
La Jornada
Mercados reaccionan negativamente al discurso; precio del petróleo se eleva 4 por ciento
La Jornada