Brian Flores, despedido recientemente como entrenador en jefe de los Delfines de Miami, demandó a la NFL y a tres de sus equipos, alegando prácticas racistas de contratación que han segregado la liga, cuya gestión comparó con la de una plantación.
La denuncia en una corte federal de Manhattan busca constituirse como una demanda colectiva por daños no especificados que se atribuyen a la liga, los Delfines, los Broncos de Denver y los Gigantes de Nueva York, junto con individuos no identificados.
Flores fue despedido el mes pasado por Miami, después de llevar a los Delfines a una marca de 24-25 en tres años. El equipo terminó con récord de 9-8, su segunda temporada seguida con registro positivo, pero sin avanzar a playoffs en su gestión.
Un mensaje enviado a la NFL para solicitar un comentario al respecto no recibió respuesta.
“Dios me ha regalado un talento especial para entrenar futbol americano, pero la necesidad de un cambio es mayor que mis metas personales”, comentó Flores, de ascendencia hondureña, a través de un comunicado.
La demanda indica que el despido de Flores fue el caso típico de los entrenadores negros a quienes no se les da la oportunidad que reciben otros para tener éxito. Según el texto, el dueño de los Delfines, Stephen Ross, le dijo a Flores que le pagaría 100 mil dólares por cada derrota durante su primera campaña, debido a que quería que el equipo “tocara fondo” para poder tener una selección alta en el draft.
Edición: Ana Ordaz
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