Cuando tenía 33 años, la capitana Lynn Rippelmeyer consolidó su legado en la aviación al convertirse en la primera mujer en pilotar un avión Boeing 747 con el triunfo de volar de Nueva Jersey, Estados Unidos, a Londres, Inglaterra.
Este hecho histórico se sumó a los logros que como mujer piloto ya había acumulado durante su carrera, como el haber formado parte de un vuelo con tripulación exclusivamente femenina o pasar de ser asistente de vuelo a capitana.
El 19 de julio de 1984, Lynn concluyó exitosamente el vuelo que atravesó el océano, que le dio el reconocimiento como Mujer del año en Inglaterra por ser la primera mujer capitana de un Boeing 747 en aterrizar ahí.
La estadunidense comenzó su carrera como sobrecargo, pero su deber era estar en cabina. Fue ahí donde nació su interés por conocer todo acerca de la labor de un piloto, aunque en una entrevista reconoció que le era difícil aspirar a convertirse en una capitana porque en ese tiempo no existían tantas oportunidades para las mujeres.
Sin embargo, comenzó a ser autodidacta y aprendió de un manual para pilotos. Fue así que comprendió que ella era totalmente capaz de realizar lo mismo que hacían los hombres.
Después de culminar sus estudios profesionales y conseguir las licencias para volar formó parte de un vuelo con tripulación exclusiva de mujeres.
Después, fue ganando espacios y experiencia como piloto hasta que pudo consolidar su sueño de volar un Boeing 747, una de las mejores aeronaves de la época.
Actualmente Lyyn radica en Houston y realiza el vuelo a Tegucigalpa, Honduras, donde creó una fundación altruista para los centroamericanos.

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