Trump eligió a Wiles después de que ella gestionara su exitosa campaña de 2024. Es la primera mujer en desempeñarse como jefa de despacho de la Casa Blanca y es conocida por evitar el protagonismo. Es inusual que hable de manera tan extensa y abierta como lo hizo sobre el presidente para la revista, que publicó su extensa entrevista con ella y otros miembros del personal y del gabinete de la Casa Blanca. Wiles ha hablado con Vanity Fair desde poco antes de que Trump asumiera el cargo en enero pasado.
Cuando se le preguntó sobre Epstein, Wiles dijo que realmente no había prestado atención a “si todos esos hombres ricos e importantes fueron a esa isla desagradable e hicieron cosas imperdonables a jóvenes”.
Señaló que ha leído los documentos sobre Epstein y que Trump “no está en el expediente haciendo nada horrible”. Él y Epstein eran amigos antes de que tuvieran un desacuerdo.
El Departamento de Justicia tiene hasta el viernes para liberar todo lo que posee sobre Epstein después de que Trump, tras oponerse a la liberación, firmara una legislación que exige que los documentos se hagan públicos.
Wiles criticó la gestión de Bondi del caso, remontándose a principios de año cuando distribuyó carpetas a un grupo de influencers de redes sociales en las que no se incluía nueva información sobre el magnate. Eso hizo que la base de simpatizantes de Trump hiciera más llamados para que se liberaran los archivos.
“Creo que ella no se dio cuenta en absoluto de que ese era el grupo muy específico que se preocupaba por esto”, dijo Wiles sobre Bondi. “Primero les dio carpetas llenas de nada. Y luego dijo que la lista de testigos, o la lista de clientes, estaba en su escritorio. No hay lista de clientes, y ciertamente no estaba en su escritorio”.
Una vista privilegiada de un presidente con “personalidad de alcohólico”
En la serie de entrevistas, Wiles describió al presidente detrás de escena muy parecido a como se presenta en público: una figura intensa que piensa en términos generales pero que a menudo no se preocupa por los detalles del proceso y la política. Sin embargo, agregó que no ha estado tan enojado o temperamental como a menudo se sugiere, aun cuando ella afirmó su implacabilidad y determinación para lograr represalias contra quienes considera sus enemigos políticos.
Trump, afirmó, tiene “una personalidad de alcohólico”, aunque el mandatario no bebe. Pero el rasgo de personalidad es algo que reconoce de su padre, el famoso locutor deportivo Pat Summerall.
“Los alcohólicos altamente funcionales o los alcohólicos en general, sus personalidades se exageran cuando beben. Así que soy una especia de experta en grandes personalidades”, dijo, y agregó que Trump tiene “una visión de que no hay nada que no pueda hacer. Nada, cero, nada”.
Sobre Venezuela, Wiles dijo que Trump quiere mantener la presión sobre Maduro.
“Quiere seguir volando barcos hasta que Maduro se rinda. Y personas mucho más inteligentes que yo en eso dicen que lo hará”. Sin embargo, su comentario pareció contradecir la posición del gobierno, según la cual los ataques tienen como objetivo detener el tráfico de drogas y salvar vidas estadounidenses, no lograr un cambio de régimen.
Dijo que el gobierno está “muy seguro de que sabemos a quién estamos volando”.
Los continuos ataques y el creciente número de muertes han atraído el escrutinio del Congreso, que ha respondido y abierto investigaciones.
La venganza de Trump tiene un propósito, afirma Wiles
Wiles dijo que gran parte de su trabajo consiste en canalizar la energía de Trump, sus caprichos y los resultados de políticas deseados, incluyendo gestionar su deseo de venganza contra sus oponentes políticos, cualquiera a quien culpe por su derrota electoral de 2020 y aquellos que presentaron demandas judiciales contra él después de su primer mandato.
“Tenemos un acuerdo informal de que el ajuste de cuentas terminará antes de que concluyan los primeros 90 días”, declaró Wiles al principio de su administración, diciendo a Vanity Fair que intenta moderar la inclinación de Trump por la represalia.
Más tarde, en 2025, se retractó. “No creo que esté en una gira de represalias”, dijo, argumentando que operaba bajo un principio diferente: “‘No quiero que lo que me pasó a mí le pase a alguien más’. Y así, las personas que han hecho cosas malas necesitan salir del gobierno. En algunos casos, puede parecer una represalia. Y puede haber un elemento de eso de vez en cuando. ¿Quién lo culparía? Yo no”.
Respondiendo a una pregunta sobre el enjuiciamiento de la fiscal general de Nueva York, Letitia James, por fraude hipotecario, Wiles admitió: “Bueno, esa podría ser la única represalia”.
Edición: Fernando Sierra