Internacional > Ciencias
La Jornada Maya
19/01/2026 | Ciudad de México
Durante la época invernal, las infecciones respiratorias se incrementan considerablemente, debido a que el aire frío inflama los pulmones y la gente pasa más tiempo en espacios cerrados, lo que facilita la propagación de virus y bacterias.
Ahora bien, ¿qué sucede en los órganos centrales del aparato respiratorio cuando un virus o una bacteria llega hasta ellos y los invade?
“La presencia de estos microorganismos patógenos en los pulmones despierta una respuesta inmunológica”, contestó Renata Báez Saldaña, académica de la Facultad de Medicina de la UNAM y neumóloga del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER).
Ya se trate de un virus o una bacteria, las células inmunes se activan y atacan al microorganismo invasor, pero, como parte de esta respuesta, se liberan mediadores proinflamatorios como las citocinas, que causan más inflamación y dilatan los vasos sanguíneos.
“Esta dilatación vascular permite que el exudado inflamatorio (líquido, proteínas y glóbulos blancos) salga de aquéllos y se acumule dentro de los alveolos (los sacos de aire de los pulmones), lo cual impide que el oxígeno se difunda correctamente en el torrente sanguíneo”, agregó.
A veces, una infección del tracto respiratorio superior (nariz, cavidad nasal, senos paranasales, boca, faringe –garganta– y laringe) se convierte en una infección del tracto respiratorio inferior (tráquea, bronquios, bronquiolos y pulmones).
“Entonces se da el proceso que describí anteriormente y la persona presenta dificultad para respirar, tos (que puede ser intensa), dolor en el pecho y fiebre, que es posible sea muy alta y persistente. Estos síntomas son de alarma y obligan a pedir asistencia médica de inmediato”, indicó Báez Saldaña.
Más de 300 virus respiratorios
Arriba del 90 por ciento de las infecciones respiratorias tiene un origen viral; el resto, un origen bacterial.
De acuerdo con la universitaria, hay más de 300 virus respiratorios, pero los que nos afectan con más frecuencia son el de la influenza, el coronavirus (Covid-19), el virus sincitial respiratorio, el adenovirus y el metapneumovirus humano, entre otros.
En cuanto a las bacterias respiratorias, destacan Streptococcus pneumoniae (neumonía), Staphylococcus aureus (neumonía) y Mycobacterium tuberculosis (tuberculosis).
“La mayoría de las infecciones del tracto respiratorio superior genera un cuadro leve y se autolimita, pero un porcentaje que ronda 5 por ciento puede alcanzar el tracto respiratorio inferior y causar neumonía e, incluso, la muerte. En estos casos ya participan bacterias como Streptococcus pneumoniae, Moraxella catarrhalis (bronquitis) y Bordetella pertussis (tosferina), que afecta, sobre todo, a los niños”, señaló Báez Saldaña.
Acciones
Cualquier grupo etario es susceptible de padecer una infección respiratoria; sin embargo, los niños de menos de cinco años, los adultos mayores de más de 60 años y las personas inmunosuprimidas por alguna enfermedad crónica corren más riesgos de presentar un cuadro grave que requiera hospitalización o cause su fallecimiento.
Por último, la especialista subrayó que las infecciones respiratorias nos seguirán acompañando mientras el género humano habite la Tierra.
“Por eso, es necesario estar bien informados sobre sus características y efectos en nuestra salud, así como poner en práctica las acciones que ya sabemos que nos ayudan a prevenirlas, es decir, la vacunación (contra influenza, la Covid-19, neumonía, si tenemos más de 60 años, e infección por virus sincitial respiratorio), por un lado, y el lavado constante de manos, el uso de cubrebocas, la adecuada ventilación de los espacios cerrados, etcétera, por el otro. Y si caemos enfermos, debemos dejar de ir a clases o a trabajar, y consultar a un médico. Todo lo anterior se traducirá en un beneficio no sólo individual, sino también colectivo”.
Edición: Fernando Sierra