Antes de limitar el tiempo en pantalla, es útil comprender cómo funcionan los muros o flujos de contenidos y la publicidad en redes sociales para atraer a los usuarios, explicó Williams.
“Piensa en las redes sociales como una empresa que intenta que te quedes con ellos y compres algo —y mantén una mentalidad de que ‘Es información que con la que no tengo que hacer nada y que puede no ser cierta’”, añadió. “Busca fuentes de información alternativas. Toma siempre en cuenta que cuanto más ves algo, es más posible que empieces a creer que es cierto”.
Ian A. Anderson, investigador postdoctoral del Instituto Tecnológico de California, sugiere realizar pequeños cambios significativos para evitar abrir la app de tu red social predilecta. Cambiar la ubicación del icono de la aplicación en el teléfono o desactivar las notificaciones son “medidas sutiles de intervención”, pero opciones más complejas —como no llevar el teléfono a la recámara o a algún otro lugar en donde sueles usarlo— también podría ser de ayuda, agregó.
Las herramientas tecnológicas también pueden ayudar a reducir el uso excesivo de la tecnología. Tanto los iPhone como los dispositivos Android cuentan con controles integrados para regular el tiempo de pantalla.
El control de Tiempo de Pantalla de Apple se encuentra en el menú de ajustes del iPhone. Los usuarios pueden configurar un tiempo de inactividad general, que desactiva toda la actividad del teléfono por el tiempo que tú elijas.
El control también permite que los usuarios restrinjan ciertas categorías de apps —como redes sociales, juegos o entretenimiento—, o una aplicación específica, y limitar el tiempo que puedes pasar en ellas.
La desventaja es que este límite no es difícil de esquivar. Es más una recomendación que un límite infranqueable. Si intentas abrir una app con un límite, aparecerá un menú en pantalla que te ofrecerá un minuto más, un recordatorio después de 15 minutos o la opción de ignorar por completo estos límites.
Cuando una medida sutil no funciona
Si las medidas sutiles no están funcionando, tal vez necesites algo más drástico. Algunos usuarios aseguran que lo ideal es que su teléfono opere en gama de grises (blanco y negro) para que sea menos atractivo para un cerebro que busca una dosis de dopamina. En un iPhone, modifique el filtro de color en la app de ajustes. En Android, active el modo dormir o modifique el ajuste de corrección de color. Cambiar a un teléfono más sencillo —como los teléfonos plegable clásico— también puede ayudar a reducir la adicción a las redes sociales.
Algunas startups, con la idea de que hay gente que podría preferir una barrera tangible, ofrecen soluciones de hardware que introducen una fricción física entre tu y la app. Unpluq, por ejemplo, es una etiqueta amarilla que debes acercar al teléfono para poder ingresar a las aplicaciones bloqueadas. Brick y Blok son dos productos distintos que funcionan de forma similar: son piezas cuadradas de plástico que hay que tocar o escanear con el teléfono para desbloquear una app.
Si eso no es suficiente obstáculo, puedes guardar el teléfono por completo. Existen varias cajas de seguridad y fundas para teléfonos, algunas diseñadas para que los padres bloqueen el acceso de sus hijos adolescentes a su teléfono cuando deberían estar dormidos, pero no hay ninguna norma que diga que sólo los adolescentes pueden usarlas.
Yondr, que fabrica fundas portátiles para bloquear teléfonos y se utiliza en conciertos y escuelas, también vende una caja telefónica para su uso en casa.
Buscar ayuda externa
Si nada de eso funciona, puede ser buena idea buscar las razones más profundas por las que te sientes adicto a las redes sociales. Tal vez sea un síntoma de problemas subyacentes como ansiedad, estrés, soledad, depresión o baja autoestima. Si crees que es el caso, bien podría valer la pena explorar la terapia.
“Para quienes tienen dificultades para mantenerse alejados (de sus redes sociales), traten de ver si pueden recibir la ayuda de un grupo de amigos para lograrlo. Conviértelo en un trabajo en equipo, ¡pero no publiques nada al respecto! Mientras haya más espacios libres de teléfonos, es más probable que veamos una disminución en el deseo de estar ‘conectado’”, subrayó Williams.
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Edición: Fernando Sierra