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Efe
04/06/2026 | París, Francia
Con trazos simples y planchas en blanco y negro, Marjane Satrapi retrató como nadie la extrema complejidad de la sociedad iraní y el choque político provocado por la llegada al poder del ayatolá Jomeini en 1979.
La artista, que convirtió su historia de exilio en un relato universal, murió a los 56 años este jueves en Francia, el país que la acogió y que se convirtió en su segunda patria.
"Su fallecimiento supone la pérdida de una figura clave de la cultura francesa y de una artista entregada a la libertad, cuya obra transmitía un mensaje universal y le valió un inmenso reconocimiento internacional", declaró la presidencia francesa en un comunicado.
El presidente Emmanuel Macron y su esposa "rinden homenaje a una artista extraordinario que transformó la infancia iraní en una fábula universal", según reza el comunicado.
"Su obra abrió una vía, que muchos hemos seguido", reaccionó Riad Sattouf, el autor francosirio de otro cómic internacional, El Árabe del Futuro.
Satrapi nació en 1969 en Rasht, Irán, en el seno de una familia de intelectuales comunistas que, con 14 años, la enviaron a Europa, lejos de la represión y la persecución en su país de origen.
Ese trauma infantil del exilio marcó toda su obra, empezando por ‘Persépolis’, donde retrata su propia historia de niña bajo el yugo de la República Islámica y su doloroso viaje fuera de su patria.
De Persépolis se vendieron más de dos millones de copias en numerosos países del mundo y Satrapi adaptó después los cuatro tomos del cómic al cine. Su película de animación, que codirigió junto a Vincept Paronnaud, obtuvo dos premios César, además del premio del Jurado del Festival de Cannes.
La impronta de su país natal también aparece en ‘Bordados’ (Broderies), otra de sus obras gráficas en la que rinde homenaje a las mujeres iraníes, o en ‘Pollo con ciruelas’ (Poulet aux prunes), que también adaptó al cine.
Sus obras, sus películas y su lucha convirtieron a Marjane Satrapi en una voz constante contra el régimen iraní y, sobre todo, en un referente feminista.
"Dedicó su obra y su voz a la defensa de las mujeres iraníes", subrayó la Fundación de la premio Nobel de la paz iraní Narges Mohammadi.
Satrapi fue altavoz de las protestas de mujeres en Irán, especialmente durante el movimiento ‘Mujer, vida, libertad’. También apoyó a artistas y opositores.
Pero en su obra, no todo es Irán. En 2014, montó en 10 días una película cómica, totalmente experimental y sin guion, tras visitar a un amigo en Córdoba. La película, casi desconocida, se titulaba ‘La Banda de Jotas’ y, según dijo, la hizo porque "necesitaba hacer cosas como estas, si no me vuelvo loca".
Marjane Satrapi, una mujer comprometida, pero también libre, se ha ido en un momento en el que su país en guerra vuelve a ser el centro de la atención mundial. Su familia dice que "murió de tristeza", pero no por Irán, sino por la muerte un año antes del "amor de su vida", su marido, el productor, actor y guionista Mattias Ripa.
"Desde su muerte ya no era la misma", explicó su amiga, la socióloga francoiraní Azadeh Kian. "Se estaba dejando morir por el amor de su vida", añadió la académica, que recordó que habían crecido juntos y mantenían una relación muy estrecha.
Edición: Ana Ordaz