Los viajeros que lleguen a Estados Unidos en avión deberán presentar un test de COVID-19 negativo realizado en los tres días anteriores a su vuelo, a partir del 26 de enero, indicaron este martes los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) del país.
"Hacer test no elimina todos los riesgos, pero, cuando se combina con un periodo de cuarentena y las precauciones cotidianas como llevar mascarilla y la distancia social, puede hacer los viajes más seguros", dijo el director de los CDC, Robert Redfield.
La decisión extiende una norma sobre testeos adoptada en diciembre tras la aparición de la cepa británica del coronavirus que es mucho más contagiosa que la que azota al mundo desde hace un año.
Otras variantes también se reportaron en Sudáfrica y Brasil. Japón dijo el martes que trabaja para aislar y analizar una variante encontrada en cuatro pasajeros que llegaron desde Brasil.
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Los CDC también recomiendan a los viajeros volver a examinarse entre tres y cinco días después de llegar y quedarse encerrados por al menos una semana.
Los exámenes deben ser para la "actual infección" y los pasajeros tienen que presentar a las aerolíneas una prueba escrita de sus resultados antes de abordar.
Epidemiólogos advirtieron que es probable que las nuevas y más contagiosas cepas ya estén en Estados Unidos donde más de 379 mil personas hn fallecido por el COVID-19.
Edición: Mirna Abreu
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