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La Jornada
25/01/2026 | Ciudad de México
Alejandro Alegría
Gruma, el principal productor de harina de maíz nixtamalizado y de tortillas a nivel mundial, renunció a imponer contratos de exclusividad a tortillerías, una medida que acordó con la Comisión Nacional Antimonopolio (CNA) para reactivar la competencia.
El órgano regulador de reciente creación notificó el viernes a la firma mexicana que el pleno aceptó el planteamiento de modificar todos sus contratos para eliminar las obligaciones de exclusividad o consumo mínimo impuestas a las tortillerías, junto con sus penalizaciones.
Además, la firma cederá, sin costo alguno, todas las máquinas, como tortilladoras y batidoras, asociadas a estos contratos.
La empresa mexicana consideró que la investigación sobre el mercado de harina de maíz nixtamalizada iniciada en 2022 por la ahora extinta Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) concluyó de forma “satisfactoria”.
Los resultados emitidos en octubre de 2024, todavía por la Cofece, indican que en el mercado de harina de maíz nixtamalizada que se vende a las tortillerías de México no existen condiciones de competencia, pues Gruma posee entre 50 y 90 por ciento de las ventas en cada una de las ocho regiones en las que se dividió el país.
El antiguo regulador encontró que la compañía tiene una participación de mercado entre 2 y 9 veces mayor que su mayor competidor en cada una de las regiones y un precio 10 por ciento mayor.
Como parte de la determinación preliminar, el antecesor de la CNA planteó que Gruma vendiera cinco de 18 plantas de producción de harina de maíz nixtamalizado, así como toda la flota de distribución y fuerza de ventas de dichas plantas. No obstante, la firma destacó en un comunicado enviado a la Bolsa Mexicana de Valores que las actuales medidas impuestas por el organismo antimonopolio “no contemplan la desincorporación de activos que la autoridad había propuesto inicialmente”.
La CNA indicó que las medidas estarán sujetas a mecanismos de verificación y supervisión institucional para asegurar su efectividad en beneficio de la población mexicana, pero también para reactivar la competencia y beneficiar a los propietarios de tortillerías.
Datos de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) indican que la harina de maíz es insumo fundamental para la producción de tortilla, alimento básico en la dieta mexicana, pues registra un consumo anual de 65.8 kilogramos por habitante.
La comisión apuntó que más de 80 por ciento de los hogares mexicanos consumen tortillas, lo que subraya la importancia de este mercado.
Gruma cuenta con un plazo de 90 a 180 días para fijar con la CNA los términos de la documentación para poner en práctica las medidas.
Aunque la CNA señaló que con esta determinación los tortilleros tendrán la posibilidad de reducir significativamente sus costos operativos, también reconoció que el precio de la tortilla está influenciado por diversos factores como costos operativos, energía e insumos.
Gruma confía en que el fin del procedimiento “dé certidumbre para seguir desarrollando sus operaciones en México e invirtiendo”.
Edición: Emilio Gómez