Nacional > Sociedad
Juan Carlos Pérez
27/01/2026 | Yucatán, Campeche y Quintana Roo
La región Maya, compuesta por los tres estados de la península de Yucatán, además de Chiapas y Tabasco, obtuvo una calificación media baja en el Índice de Competitividad Regional 2026 (ICR) del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) con la que se ubica en el penúltimo lugar de seis regiones en las que fue dividido el país para este análisis.
Dicho ICR es una herramienta que mide la capacidad de las regiones del país para atraer y retener inversión y talento, no como un fenómeno estatal aislado, sino como una propiedad regional.
Evalúa, a través de 40 variables agrupadas en cuatro subíndices a seis regiones: Noroeste (Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Sinaloa, Sonora y Zacatecas); Noreste (Coahuila, Nuevo León, San Luis Potosí y Tamaulipas); Bajío (Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit y Querétaro); Centro (Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo y Morelos; Istmo: Guerrero, Oaxaca, Puebla, Tlaxcala y Veracruz) y la región Maya.
El Noreste obtuvo 68.18 puntos con una competitividad alta, Noroeste con 62.33 y Bajío con 54.22, ambas con competitividad media alta; mientras que las regiones Centro con 49.11 y Maya con 34.19, quedaron con competitividad media baja, y el Istmo con 29.66 puntos en el rango de baja competitividad.
La medición estableció los siguientes subíndices: Atracción de Inversión, Atracción de Talento, Retención de Inversión y Retención de Talento.
La disponibilidad de infraestructura en parques industriales marca contrastes contundentes: Noreste (19.9 parques por millón de la población económicamente activa) y Noroeste (16.7) concentran la mayor capacidad instalada, frente a regiones como el Istmo (1.5) y la Maya (0.3), donde —entre otros factores— la falta de espacios industriales limita el potencial de expansión y llegada de nuevas inversiones y empresas, destaca el IMCO.
En la región Maya las mujeres ocupadas perciben 4.6 por ciento menos del ingreso masculino, lo que indica una brecha de género significativamente menor que en regiones más desarrolladas como Noreste (16.1 por ciento) o el Bajío (17.4 por ciento). Este resultado revela que una menor brecha salarial no está directamente asociada con mercados laborales más competitivos, sino con estructuras salariales más homogéneas derivadas de menor especialización y menores niveles de ingreso.
El Noreste y Noroeste presentan el mayor acceso a instituciones de salud (54.5 y 51.64 por ciento de la población ocupada). El Istmo (21.87) y la Maya (30.67 por ciento) registran los porcentajes más bajos. Esta cobertura funciona como un diferenciador de competitividad: donde es amplia, se fortalece la permanencia del talento, esto se refleja en que el Noreste y Noroeste son las más altas en este subíndice.
Edición: Estefanía Cardeña