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Octavio Olvera
07/07/2026 | Ciudad de México
En un ambiente condensado de arte, literatura y jazz, fue presentado el segundo número de la revista Río Seco en el Espacio Sala Marte, al sur de la Ciudad de México. El volumen que entró en circulación se llama Trazar el río seco y, al igual que su antecesor, se puede leer impreso y de manera digital.
“Creo que la vida artística se encuentra en la producción autogestiva, en la producción independiente y un libro solamente está vivo si se comparte. Regálenlo, préstenlo, que surja, que se mueva, que esté por todos lados”, conminó Gonzalo León Robles, director de la revista.
Habló sobre la situación social, económica, política y ambiental que nos permea, como un resorte que empuja a la gente de mala y buena manera; pero a quienes hacen la publicación los mueve a hacer arte. “Queremos hacer arte porque este río seco del mundo, esta metáfora que creemos que nos mueve y en la cual estamos situados, el agua está complicada, entonces decidimos llenarla con arte”, comentó el director.
Los flujos del proceso creativo
El cuidado editorial estuvo a cargo de Anna Gaxiola y Mariana Covarrubias. Al tomar la palabra la primera explicó el porqué del nombre del número: “estamos usando el trazo como una metáfora del proceso artístico. La revista, como la vemos aquí físicamente, es el resultado final de algo y nosotros conocemos el arte también como el resultado final. Pero el arte va muchísimo más allá de ese último resultado que estamos viendo, está repleto de procesos, capas, decisiones que nunca se ven en una galería o en el resultado de la revista”.
Trazar el río seco esté dividido en cuatro secciones. La primera parte refleja el primer impulso creativo; la segunda concuerda con los intentos, los ensayos o el boceto de la obra; la tercera se comunica con la duda creativa, cuando la brújula interior no atina a señalar el norte y se crea un interregno aparentemente estéril. El cuarto es el cruce de caminos, la inspiración encontrada en la obra del otro, iluminación que surte claridad en los pasos del artista.
Al tomar la palabra, Mariana Covarrubias expresó que en este proceso editorial se traza también la belleza de reconocer que cuando sale una obra nunca está terminada del todo. “Tanto una pintura como un poema, un cuento, nunca está terminado. Esta revista es eso mismo, es un proceso que tomó mucho tiempo; pero que a fin de cuentas tiene cosillas que se pueden perfeccionar, pero aquí abrazamos el error, estamos todos experimentando”.
Los secretos de crear sobre lo creado
La presentación de Trazar el río seco fue una carta de navegación sobre la corriente creativa del número. El consejo editorial abrió las puertas de su laboratorio experimental. Cada uno dio un detalle secreto de la alquimia con que se creó el número.
Tania Bernal Graf, directora artística, habló sobre el proceso de intervención de las piezas que reciben. Cada una está recreada por otros artistas, a los cuales se les llama “intervencionistas”.
En ello también participa La Eugenia, coordinadora artística, que en el pasado número fungió como “intervencionista”, ahora sumada al cuerpo editorial. Ella se centró en mostrar el desarrollo aún análogo en la revista y los errores de los trazos que, al final, se incorporan armoniosos en la obra.
Música de revista
Esta segunda presencia de Río Seco contiene música. Los editores, como en el anterior número, no escatiman las posibilidades de la tecnología. En cada uno de los cápítulos-trazos, se halla un código QR transmisor de música exprofeso para la publicación. Inspirada además en la literatura y dibujos contenidos en sus páginas.
Darío de Luna Uribe, compositor de las piezas y diseñador sonoro del ejemplar, dijo al respecto: “Fue una idea desde el principio muy rara. Lo que sucedió al final es que la música es un proceso de representación de la curaduría de las cuatro portadillas. Muy importante es aclarar que las cuatro secciones de la revista son como ese espacio en donde converge el trabajo de todas y todos. En donde está la ilustración, la música, el diseño y la parte editorial”.
Foto: Octavio Olvera
En la presentación también participaron Michelle Mandoki, diseñadora editorial y Josué Teoatl Corona Velasco, responsable de comunicación. Al término de la conversación el dueto de Alex Milán y Héctor Luna, prolongaron la tertulia con un excelente recital de gypsy jazz. El nuevo número
Río Seco se puede solicitar en las siguientes direcciones
[email protected] y
@riosecorevista.
Edición: Mirna Abreu